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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Abril 2014Nº 451

Salud pública

Riesgos de la inhalación de disolventes orgánicos

Sea prolongada o puntual, la exposición a ciertas sustancias volátiles resulta perjudicial para nuestra salud.

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Darel despertó de su sueño, en el que luchaba contra lagartos iridiscentes, sediento y con una fría sensación de rigidez. El dolor de cabeza y el hormigueo en sus oídos, ya familiares, se mezclaban con la confusa luz solar marrón que llegaba a través de la bolsa de papel que cubría su rostro. Estiró las piernas e intentó alcanzar una silla. El temblor se había incrementado. Trató de agarrarse a la silla para ponerse de pie, pero no podía mantener quietas las manos y se sentía inmóvil más allá de las caderas. Tras caer al suelo, esperó a que su cuerpo se tranquilizara. Al cabo de poco apareció su hermano. «¿Otra vez?», dijo, «voy a llevarte al médico».

Lars se acercó a la rotonda que había entre su casa y el taller de pintura donde había trabajado toda la vida. Tras rodear el círculo, se dirigió hacia la salida. Pero entonces dudó: ¿es esta o la siguiente? ¿Hacia dónde voy? ¿Al trabajo o a casa? La confusión le hizo continuar en la rotonda. Miró hacia el asiento de al lado y vio la fiambrera que contenía su almuerzo. ¡Ah! ¡Era por la mañana e iba a trabajar!

Marcie se detuvo en la gasolinera con su nuevo automóvil. Adele jugaba con el chupete y miraba desde el asiento cómo su madre se disponía a llenar el depósito. Accidentalmente, Marcie apretó el mango de la máquina expendedora y un poco de gasolina salpicó el coche y uno de sus zapatos. Al poco, Adele empezó a gemir, así que Marcie se puso en el asiento trasero junto a ella y la tranquilizó. Pudo notar el olor dulzón de gasolina mientras calmaba a su hija, quien se quedó dormida de regreso a casa.

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