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1 de Abril de 2014
Biotecnología

Secuenciación de células individuales

Las nuevas técnicas que permiten secuenciar el genoma y el transcriptoma de una sola célula, designadas método del año 2013, están generando una ola de descubrimientos en los campos de la biología del desarrollo, la oncología y la neurociencia.

© Erin Dewalt/Nature

Concebir un hijo supone un proceso doloroso y agotador para las personas con problemas de fertilidad en el que las preocupaciones no cesan con la concepción: los futuros padres anhelan tener un bebé sano. En las mujeres con riesgos que se someten a la fecundación in vitro (FiV), el diagnóstico genético preimplantacional (la extracción y el análisis de una célula del embrión para descartar trastornos genéticos) permite seleccionar un embrión sano, aunque las técnicas actuales analizan solo uno o algunos lugares del genoma. El embrión de pocos días alberga un escaso número de células sumamente valiosas, de ahí que los médicos quieran conocer todo lo posible acerca de ellas.

Ese es un gran problema que los métodos de secuenciación genómica de una sola célula podrían resolver, no solo en el ámbito del desarrollo embrionario inicial, sino también en otros campos. Gracias a los avances en la obtención de células individuales, así como en la amplificación y secuenciación de su minúscula dotación de ADN y ARN, es posible analizar, con una resolución jamás vista, genomas o transcriptomas enteros, en lugar de un puñado de segmentos concretos.

Uno de los grupos que está aplicando la secuenciación genómica monocelular en la FiV es el dirigido por Sunney Xie, de la Universidad Harvard, quien ha puesto a prueba nuevos métodos de amplificación genómica con el primer y el segundo corpúsculo polar, unas pequeñas masas de células residuales del óvulo fecundado que revelan la salud de los cromosomas. En un artículo publicado en 2013 en Cell, el equipo de Xie describía que la biopsia del cuerpo polar y la secuenciación monocelular permitieron detectar en embriones una aneuploidía (un exceso de cromosomas, como en el síndrome de Down, o una escasez de ellos) y variaciones en un nucleótido heredadas de cualquiera de los progenitores. La detección de la aneuploidía puede requerir en promedio la secuenciación de un escaso uno por ciento de las regiones genómicas, lo que abarata a la par que mejora la precisión de los métodos tradicionales.

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