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1 de Diciembre de 2019
Física

El impacto de un meteorito

Se reproducen en el laboratorio las huellas que dejan proyectiles de distintas formas.

Tres tipos de colisiones: Imágenes sucesivas, a lo largo de 0,4 segundos, de tres impactos de una canica provista, respectivamente, de 0,8 y 12 protuberancias (de arriba abajo). [«Ray systems and craters generated by the impact of nonspherical projectiles». Felipe Pacheco-Vázquez en Physical Review Letters, vol. 121, artículo n.º 164501, abril de 2019.]

El cráter lunar Copérnico presenta huellas radiales de material eyectado que se extienden hasta 800 kilómetros más allá del punto de impacto. Estas marcas se observan en numerosos cráteres de la Luna, pero también de Marte, y se forman en el momento de la colisión. Sin embargo, los experimentos de laboratorio que simulan estos impactos no crean estructuras radiales. Felipe Pacheco-Vázquez, de la Universidad Autónoma de Puebla, en México, ha demostrado que se necesitan proyectiles no esféricos para reproducir estas estructuras.

Cuando un proyectil esférico choca de frente contra una superficie plana, levanta una capa de material eyectado perfectamente simétrica que se deposita alrededor del cráter sin formar marcas radiales. En cambio, si la superficie del proyectil presenta curvaturas cóncavas en su interfaz con el suelo, focaliza el material eyectado y lo dirige en una dirección específica, lo que produce una estructura radial. Así, por ejemplo, al implantar cuatro protuberancias sobre una canica metálica recubriéndola con pasta de modelar, Pacheco ha obtenido ocho rayas de material eyectado después de un impacto sobre una superficie plana de arena. Y ha creado el mismo género de estructuras con proyectiles irregulares, que son más representativos de la forma de un meteorito.

Pacheco también ha estudiado la forma del cráter. Ha constatado que, después de una colisión de baja energía, el cráter conserva cierta traza de la forma del proyectil (un objeto triangular que impacta deja un cráter casi triangular). Pero al aumentar la energía, la forma del cráter tiende a ser más circular. Eso se explicaría por el hecho de que un impacto de alta energía penetra más profundamente en el suelo y facilita la redistribución del material que lo compone. En ese caso el cráter tiende a ser circular, que es su forma óptima. Tal resultado permite comprender por qué la mayoría de los cráteres de impacto en la Luna son de forma circular, aunque los meteoritos no son particularmente esféricos.

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