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1 de Diciembre de 2019
Astronomía

El universo en rayos X

Tras dos décadas en el espacio, el observatorio de rayos X Chandra sigue revelando nuevos secretos del cosmos.

Dos galaxias en proceso de fusionarse, conocidas en conjunto como M51, o el Remolino, exhiben aquí los hermosos brazos característicos de las galaxias espirales. La imagen revela unas 400 fuentes de rayos X, la mayoría estrellas binarias situadas cerca de las regiones de formación estelar. Se cree que la interacción entre ambas galaxias ha desencadenado una oleada de nacimientos de estrellas, lo que habría dado lugar al gran número de binarias de rayos X. [NASA/CXC/UNIVERSIDAD WESLEYAN/R. KILGARD ET AL.]

En síntesis

Este año se celebra el vigésimo aniversario del observatorio espacial de rayos X Chandra, de la NASA, en órbita alrededor de la Tierra desde julio de 1999.

En este tiempo el telescopio ha efectuado numerosos descubrimientos clave, como los relacionados con la física de agujeros negros supermasivos o los remanentes de supernova.

Al inicio de su tercera década, Chandra sigue plenamente operativo. Las futuras colaboraciones con otros observatorios prometen ampliar aún más nuestro conocimiento del universo violento.

Desde su lanzamiento en 1999, el observatorio espacial de rayos X Chandra ha estado estudiando el firmamento en longitudes de onda cortas: la mejor ventana para contemplar agujeros negros colosales, cúmulos de galaxias y remanentes de supernova. El telescopio registra la posición, la energía y la hora de llegada de cada fotón de rayos X que llega a sus detectores. Esta característica, unida a unas imágenes excepcionalmente nítidas y a la capacidad de captar rayosX en un amplio abanico de energías, ha transformado nuestra manera de entender grandes misterios cósmicos, desde la materia oscura y la génesis de las estrellas hasta las propiedades de los planetas del sistema solar.

Chandra fue diseñado para resolver una pregunta clave de la astronomía de rayosX: ¿qué origina el llamado «fondo de rayos X», la radiación difusa de alta energía que parece provenir de todas las direcciones del cielo? Sin embargo, Chandra es también un telescopio de propósito general, cuyo tiempo de observación, asignado tras una convocatoria anual de propuestas, se reparte entre miles de científicos de todo el mundo que trabajan en proyectos diversos. Incluso tras dos décadas en funcionamiento, Chandra recibe entre 500 y 650 propuestas al año, equivalentes a un tiempo de observación 5,5 veces mayor que el que podemos conceder: una carrera sumamente competitiva.

En estos años, el observatorio nos ha brindado hallazgos extraordinarios. Consiguió su objetivo original cuando descubrió que, en su mayoría, el misterioso fondo de rayos X provenía de los agujeros negros supermasivos que moran en el centro de otras galaxias. También ha revelado los secretos de toda una hueste de fenómenos: las emisiones en rayos X de los potentes chorros de plasma que expulsan los agujeros negros mientras engullen materia; las brillantes auroras en la atmósfera de Júpiter; colisiones de estrellas de neutrones que también han sido detectadas en ondas gravitacionales; o incluso agujeros negros de tamaño estelar, acertadamente denominados «fuentes de rayos X ultraluminosas». Los artículos científicos basados en las observaciones de Chandra ya superan los 8000 y nuestra comunidad de usuarios cuenta con más de 4000 científicos de todo el mundo.

Me incorporé a la misión tres años antes del lanzamiento en calidad de subdirectora del grupo de asistencia técnica. Participé en la creación de la página web y los documentos que proporcionaban información a los científicos, en la primera convocatoria de propuestas y en su revisión por pares, y en la calibración del telescopio mientras se preparaba para el lanzamiento desde el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA, en Alabama. Si bien aquella época previa al despegue fue ajetreada y estresante, no puede compararse con los meses que siguieron al lanzamiento.

Chandra cumple ahora veinte años y continúa viento en popa. Hoy ejerzo como directora del Centro Chandra de Rayos X, en Massachusetts, desde donde controlamos las operaciones del telescopio. Con la puesta en marcha de nuevos instrumentos, como el Telescopio del Horizonte de Sucesos o el James Webb, entre otros muchos, esperamos que en los años venideros Chandra continúe abriendo nuevos caminos y expandiendo nuestro conocimiento de algunos de los fenómenos más violentos del universo.

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