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¿Es seguro el voto telemático?

Los expertos no pueden garantizar la total seguridad de la votación electrónica.

CHRISTINA CHUNG

La votación telemática parece una idea factible. Al fin y cabo, ya realizamos numerosas tareas a través de Internet y transmitimos datos confidenciales encriptados, como historiales financieros o médicos. Existen métodos criptográficos, llamados de «verificabilidad de extremo a extremo», que prometen que los votos de los ciudadanos se registrarán según lo previsto; que todos los votos se contarán; y que el escrutinio final se corresponderá con la suma de todas las papeletas. Además, la comodidad del voto electrónico podría estimular una mayor participación.

¿Y qué lugar mejor que Suiza, donde la gente vota con frecuencia, para poner a prueba un sistema telemático? Allí el pueblo opina directamente sobre muchas decisiones trascendentales, lo que deriva en un gran número de votaciones. Solo en 2018 se celebraron 10 referéndums sobre temas muy diversos. Votar tan a menudo hace a los suizos aún más receptivos a la comodidad electoral que nosotros.

Aunque de forma limitada, en algunos cantones suizos ya se vota a través de Internet empleando dos sistemas certificados por separado. El Gobierno afirma que dos tercios de los ciudadanos con derecho a voto han elegido esta opción. Cuando no hace mucho el país decidió expandir drásticamente el sistema de votación electrónico, procedió de forma metódica. El primer paso consistió en celebrar un simulacro de referéndum e invitar a piratas informáticos de «sombrero blanco» (investigadores que destapan vulnerabilidades para que puedan resolverse) de todo el mundo a infiltrarse en el sistema, ofreciendo una recompensa de unos 150.000 dólares.

Los premios no tardaron en reclamarse. Tres equipos independientes mostraron que podían alterar los resultados de las votaciones sin ser detectados, el peor de los escenarios posibles. El fallo concierne al modo en que el sistema «baraja» los votos cifrados, antes del recuento, para proteger la privacidad de los usuarios. No se trata de algo irreparable, pero, aunque se solucione, ¿cómo va a convencerse a los votantes de que deben confiar en el nuevo procedimiento?

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