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1 de Diciembre de 2019
Neurociencia

Las raíces de la agresividad humana

Gracias a experimentos con animales y seres humanos se empieza a vislumbrar la génesis de las conductas violentas en el cerebro.

SCOTT BAKAL

En síntesis

El ser humano y los animales recurren a veces a la violencia para obtener alimento o como medio de defensa.

La decisión de emprender una agresión entraña riesgos y pone en juego circuitos neuronales específicos.

Las vías nerviosas que responden a las amenazas inmediatas difieren de las que requieren deliberación.

Las anomalías cerebrales afectan con más frecuencia a los delincuentes violentos que a los que carecen de ese tipo de antecedentes.

Apostado en el piso 32 del hotel Mandalay Bay de las Vegas, un francotirador armado con rifles de largo alcance y automáticos disparó un millar de proyectiles contra la multitud que asistía a un concierto, asesinando a 58 personas e hiriendo a otras 869. Después de suicidarse en la escena del crimen, su cerebro fue remitido a la Universidad Stanford en busca de una posible explicación biológica a la atroz masacre.

¿Qué podrían hallar los expertos en un examen así? Bastante, en efecto. Aunque no se adivine en el horizonte ninguna prueba genética del comportamiento homicida, este tipo de investigaciones ayuda a comprender cómo el cerebro controla la conducta violenta. Aplicando los mismos métodos experimentales que han permitido rastrear los circuitos cerebrales involucrados en otras actividades complejas (como caminar, hablar o leer), los neurocientíficos descubren las vías del comportamiento agresivo. Estos hallazgos desvelan los mecanismos subyacentes a los actos de violencia inusitada, como la matanza ocurrida en Las Vegas en 2017, pero también explican los accesos más cotidianos de rabia al volante e incluso la reacción fulminante de una madre ante cualquier amenaza que se cierna sobre su hijo.

La violencia física, en ocasiones mortal, ocupa el centro de la lucha natural por la supervivencia del más fuerte, por lo que todos los animales han desarrollado circuitos neurales especializados para ejecutar y controlar la agresividad.

En sus experimentos pioneros con gatos a finales de la década de 1920, Walter Hess descubrió un núcleo profundo del hipotálamo que desencadena una agresión violenta. Resulta que en ese mismo lugar se activan otros impulsos poderosos, como el sexo o el hambre y la sed. Cuando Hess estimuló ese nudo de neuronas en un gato manso por medio de un electrodo inserto, el felino bufó con furia y se abalanzó en el acto contra otro animal de la jaula, al que dio muerte. El cerebro humano posee esa misma zona: el área hipotalámica de ataque.

Ese descubrimiento dio lugar al concepto tan popular del «cerebro de lagarto», una teoría según la cual los impulsos primitivos del ser humano emanan de un centro nervioso filogenéticamente antiguo que, en las circunstancias idóneas, desata un comportamiento propio de una bestia. Desde el hallazgo de Hess, la cuestión esencial a la que se han enfrentado los científicos durante casi un siglo han sido los circuitos que regulan la región hipotalámica de ataque y desatan o reprimen los ataques. Técnicas relativamente novedosas como la optogenética (un método experimental para activar o desactivar los circuitos neurales) o las cámaras de fibra óptica enroscadas al cerebro de los animales de experimentación para observar la descarga de las neuronas durante un ataque, permiten responder a algunas preguntas. De hecho, ahora se conocen los circuitos de la rabia y de la agresión.

Por razones éticas, gran parte de la búsqueda con métodos empíricos de los neurocircuitos del comportamiento violento se enmarca en la investigación animal. Conviene ser cauto al aplicar la terminología de los estudios con animales a las conductas y emociones humanas, por más que existan claros paralelismos entre la violencia humana y la de otros vertebrados. Enzarzarse en una pelea resulta peligroso para cualquiera, de ahí que tal comportamiento esté sujeto a una regulación estricta y se exhiba solo ante ciertos tipos de amenaza.

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