Volcanes y nubes de Venus

Los mapas de radar de Venus y los análisis químicos de su atmósfera y corteza indican la existencia de volcanes activos. Los gases que desprenden forman una cubierta global de nubes de ácido sulfúrico.

Para el dedicado a la planetología, uno de los rasgos más intrigantes de la Tierra es su actividad geológica. El calor que fluye desde su interior impulsa procesos que modifican constantemente su superficie. La culminación de esta actividad es el vulcanismo: salida al exterior de gases y de rocas ardientes a través de grietas corticales. Se han observado también erupciones volcánicas en Io, satélite de Júpiter, pero en ningún otro cuerpo más del sistema solar. Pese a ello, Venus, nuestro allegado vecino planetario, se parece a la Tierra en muchos aspectos. Dotado aproximadamente del mismo tamaño y masa, se formó en la misma región de la nebulosa solar en condensación. Cabría esperar, por tanto, que los dos planetas hubieran experimentado una evolución similar. ¿Hay, pues, volcanes activos en Venus?

Durante muchos años, las respuestas debieron moverse en el terreno de la mera especulación, porque una capa de nubes, espesa y permanente, frustraba todos los esfuerzos por investigar la superficie venusiana. La situación cambió en el último lustro. Las nubes siguen allí impidiendo el paso de la luz visible, aunque transparentes a las radioondas y a las microondas. Gracias a ellas se ha cartografiado de forma muy completa la superficie, con un instrumento de radar a bordo del Pioneer Venus, que ha estado en órbita alrededor del planeta desde 1978. Los mapas, junto con imágenes de radar de alta resolución más recientes obtenidas por dos vehículos espaciales soviéticos y por radiotelescopios en la Tierra, han revelado estructuras de tipo volcánico.

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