NASA/AMES/JPL-Caltech

El telescopio espacial Kepler, de la NASA, fue enviado al espacio en 2009 y el año pasado dejó de recoger datos tras sufrir una avería. Sin embargo, en su corta vida ha cosechado multitud de hallazgos. En febrero, la comunidad científica anunció una nueva remesa de datos que ha elevado a casi 1.700 el número de planetas descubiertos hasta el momento. Es la mayor aportación hasta la fecha, afirma Jason Rowe, del Centro de Investigaciones Ames de la NASA y codirector de la investigación. Se estudiaron más de 1200 sistemas y se han llegado a confirmar 715 planetas. Todos estos nuevos mundos pertenecen a sistemas multiplanetarios (estrellas con más de un satélite orbitando a su alrededor).

Para descartar las señales que pueden provocar falsos positivos, los investigadores han utilizado una nueva estrategia. Kepler buscaba los planetas midiendo la disminución que sufre el brillo de la estrella cuando un planeta pasa por delante. Esta técnica, denominada método del tránsito, es muy precisa, pero a veces sufre el «engaño» de objetos que no son planetas. Uno de los falsos positivos más frecuentes es el que provoca una binaria eclipsante: un par de estrellas, en órbita cada una alrededor de la otra, que, desde nuestra perspectiva, se cruzan.

Puede ser complicado distinguir entre las estrellas con un solo planeta y las binarias eclipsantes, pero es mucho más difícil equivocarse con los sistemas multiplanetarios. «Puede pasar, pero es poco probable que haya dos binarias eclipsantes en la línea de observación de una estrella», indica Francois Fressin, del Centro Smithsoniano de Astrofísica de Harvard, que no participaba en el estudio. También es posible, aunque muy improbable, encontrar una binaria eclipsante y una estrella con un planeta, en la misma línea de observación de una estrella.

Rowe y sus colaboradores intentaron descartar las señales falsas estudiando la luz proveniente de los objetos candidatos a planeta. Buscaron una característica distintiva particular conocida como «centroide móvil»: un punto de luz descentrado que solo una binaria eclipsante puede crear, nunca un planeta.

Han sido admitidos en ese tesoro de abundantes descubrimientos: un planeta que podría ser rocoso; una peculiar estrella binaria cuyas estrellas tienen sus propios planetas, y algunos sistemas abarrotados de planetas donde cada uno de ellos provoca un tirón gravitacional sobre los otros. «Nuestro conjunto de planetas confirmados incluye cualquier tipo de planeta que uno pueda imaginar, excepto por su puesto, el equivalente al perfecto planeta Tierra», afirma Rowe. Por el momento, este sigue siendo el Santo Grial del Kepler.

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