¿Varían las constantes?

Dos constantes fundamentales de la física parecen haber variado en el transcurso de la historia del universo. Estas observaciones reabren un viejo debate sobre la naturaleza de las leyes físicas.
Cree la mayoría de los físicos que todos los electrones del universo, sin excepción, poseen exactamente la misma masa, la misma carga y el mismo espín. Así enunciada, esta afirmación podría pasar por una profesión de fe. En realidad, se halla implícita en la misma práctica científica, ampliamente justificada por sus innegables éxitos. Cuando los físicos reproducen o comparan experimentos para poner a prueba las leyes de la naturaleza, tienen que suponer que son idénticas en todo lugar y en toda época. Esta suposición suele recibir el nombre de principio copernicano, ya que nos recuerda que no justificaríamos a posteriori el resultado de un experimento sólo con la pretensión de que ocupamos un lugar privilegiado en el universo. Esta visión se opone a la de Aristóteles, para quien las leyes terrestres, aunque inmutables e idénticas en toda la Tierra, difieren de las celestes. El principio copernicano está hoy en el centro de numerosos debates teóricos. Los éxitos de la física y la astronomía modernas muestran que es difícil pensar en unas leyes físicas cuya estructura tomase formas diferentes en puntos diferentes del universo. En cambio, una variación lenta de las constantes fundamentales que intervienen en esas leyes es imaginable sin tener que volver a someter a juicio lo esencial de los resultados ya conseguidos. Si ignoramos esta posibilidad, nos arriesgamos a adoptar, sin saberlo, una visión falsa de nuestro universo. Por el contrario, si la tenemos en cuenta, puede que abramos un mirador a unas teorías físicas que, por ahora, no pueden comprobarse experimentalmente por otros medios. Así, la cuestión ha sido objeto de numerosos estudios teóricos y experimentales que tienen un punto en común: someten a las teorías de la gravitación a una prueba fundamental. Hace muy poco, un equipo de astrónomos anunciaba que la constante de estructura fina, una constante fundamental, ha variado a lo largo de la primera mitad de la historia del universo. Otro equipo publicó unos resultados que señalan una posible evolución de la relación entre las masas del protón y el electrón. Antes de ocuparnos de los aspectos más actuales de la busca de una variación de las constantes, comencemos recordando los términos de este ya viejo debate.

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