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1 de Julio de 2004
Ingeniería nuclear

El torio, combustible nuclear

Un método poco explorado podría un día evitar que se fabricaran bombas con el combustible gastado.
¿Cómo podría un grupo terrorista hacerse con el uranio o el plutonio necesarios para fabricar una bomba atómica? Esta pregunta ha pesado como una losa en la mente de muchos. Lo más fácil, probablemente, sería comprarlo; quizás a Corea del Norte que, según los servicios de inteligencia, podría contar con la infraestructura necesaria para producir una modesta reserva.
Hace un decenio, el mundo respiró tranquilo cuando los esfuerzos diplomáticos, incluidos los del ex presidente estadounidense Jimmy Carter, lograron desactivar lo que podía haberse convertido en un grave conflicto. Por entonces, Corea del Norte bloqueaba las tareas de control de la Agencia Internacional de Energía Atómica; incumplía así el compromiso que había asumido al firmar el tratado de no proliferación nuclear. En particular, los norcoreanos aseguraban haber producido sólo una pequeña cantidad de plutonio a partir del combustible gastado en sus reactores nucleares - insuficiente incluso para fabricar una sola bomba -, pero impidieron que los inspectores verificaran tal afirmación.

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