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1 de Abril de 2007
Astronomía

La mano invisible del universo

La energía oscura no se limita a acelerar la expansión del universo. Influye en el distanciamiento entre las galaxias y en su conformación.

JEAN-FRANCOIS PODEVIN

En síntesis

Se conoce a la energía oscura por acelerar la expansión cósmica. Esta sustancia sin identificar ejerce una fuerza antigravitatoria sobre el universo considerado en su conjunto.

Es menos sabido que ejerce efectos secundarios sobre la materia del universo. Intervino en la creación de la estructura filamentosa característica de la materia a gran escala. A menor escala, parece haber frenado el crecimiento de los cúmulos de galaxias, hace unos 6000 millones de años.

A escalas aún menores, ha reducido el ritmo con el que las galaxias se aproximan entre sí, colisionan y se fusionan. Estas interacciones dan su forma a las galaxias. De haber sido más débil o más intensa, la Vía Láctea quizás habría experimentado un menor ritmo de formación estelar. Los elementos pesados de que está hecho nuestro planeta podrían no haberse sintetizado nunca.

¿Qué nos ha llevado tanto tiempo? Hasta 1998 no se descubrió que nos habíamos estado perdiendo tres cuartas partes del contenido del universo, la energía obscura. Una forma desconocida de energía que nos rodea y nos arrastra con suavidad. De la energía obscura depende el destino del cosmos. Y ni lo sabíamos.

En honor a la verdad, algunos sí habían anticipado su existencia. Pero incluso ellos nos dirían que su detección se encuentra entre los descubrimientos más revolucionarios de la cosmología del siglo xx. No sólo parece que la energía oscura constituye la mayor parte del universo, sino que, además, su presencia, de resistir la prueba del tiempo, exigirá el desarrollo de nuevas teorías físicas.

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