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1 de Octubre de 1991
Arqueología

El hombre neolítico y la muerte

El hecho cultural de inhumar a los muertos evoluciona a lo largo del Neolítico. El estudio de las tumbas y su equipamiento permite atisbar las transformaciones sociales concomitantes.

Las emociones suscitadas por la profanación de sepulturas indican hasta qué punto la inhumación es una poderosa característica cultural humana. Se trata de la costumbre de nuestros antepasados mejor conocida, pues deja en el suelo los vestigios más duraderos, más explícitos y, con frecuencia, también los más espectaculares.

La aparición, hace 10.000 años, de economías agrícolas en diversos puntos del planeta, sumada a la desaparición de los efectos ecológicos de los tiempos glaciales, estuvo cargada de consecuencias para la evolución humana, sobre todo por sus efectos sobre el crecimiento demográfico: la descendencia de agricultores y ganaderos siempre es más numerosa que la de los cazadores-recolectores. Junto con ello, a partir del Neolítico se multiplican las sepulturas y cementerios, rica fuente de información sobre las creencias y la ideología de nuestros antepasados coterráneos. Vamos a hacer aquí balance de los conocimientos que tenemos sobre los rituales funerarios del Neolítico europeo, sin olvidar que sus fuentes se hallan en el Oriente Próximo.  

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