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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2015Nº 465

Informe especial El futuro de la medicina 2015

Nanomedicina

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Bengalas para detectar el cáncer

Unas esferas diagnósticas de ADN buscan y marcan las células cancerosas.

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El cáncer se propaga. Los tumores voluminosos liberan células que se desplazan a través del cuerpo y desarrollan nuevos tumores en otros lugares. Ahora, los investigadores están trabajando a escala nanométrica para obtener ADN en forma de esfera (en lugar de su famosa forma en doble hélice), con la capacidad de identificar, marcar y quizá destruir las células tumorales.

Las esferas se parecen a una bola de gomaespuma con palillos de dientes clavados en la superficie. Los palillos corresponden a una masa densa de cadenas sencillas de ADN que se proyectan desde un núcleo central hacia el exterior. El ADN se elige por su capacidad de unirse al ADN complementario que hay en las células cancerosas. Cuando se produce esta unión, unas minúsculas moléculas luminiscentes pegadas al extremo del ADN de la esfera se desplazan y emiten un destello de luz que indica la presencia del cáncer. Cuanto más ADN canceroso haya, más brillante será el destello, explica Chad A. Mirkin, químico y director del Instituto Internacional de Nanotecnología en la Universidad Noroccidental, que ha liderado la investigación.

Estas reacciones se producen en muestras de sangre de los pacientes: cuando las esferas tropiezan con una célula cancerosa, se introducen en ella a través de los poros de su membrana. Como las esferas poseen una mayor superficie que otras formas geométricas, el ADN que las recubre tiene una probabilidad mucho mayor de hallar ADN canceroso y acoplarse a él que si se tratara de filamentos de ADN aislados. Los ácidos nucleicos esféricos se unen a otros ácidos nucleicos con una fuerza cien veces mayor.

Las esferas de Mirkin, también llamadas «nanobengalas», ya se están utilizando en los hospitales para el diagnóstico rápido del cáncer. Otros sistemas detectan células muertas del tumor a partir de las proteínas que estas presentan en la superficie, pero como las esferas también identifican células vivas, comenta Mirkin, se podría estudiar la respuesta de estas últimas a distintos fármacos para desarrollar tratamientos personalizados.

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