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1 de Junio de 2015
Biología marina

El maërl, un bioingeniero amenazado

El lento crecimiento de este ecosistema y las condiciones peculiares de su desarrollo le confieren una gran vulnerabilidad.

A diferencia de los arrecifes de coral, que también son formaciones calcáreas pero de origen animal, el maërl está constituido por algas rojas coralinas. Estas se agrupan en rodolitos, unas estructuras de forma redondeada y sin sujeción al sustrato que son desplazadas por las corrientes. [DAVID DÍAZ]

El término bretón maërl hace referencia a la comunidad bentónica dominada por algas calcáreas de vida libre que ruedan sobre el sustrato empujadas por el movimiento del agua, por lo que también reciben el nombre de rodolitos. Se trata de uno de los grupos de algas de más amplia distribución geográfica, climática (desde regiones polares hasta tropicales) y batimétrica (desde zonas intermareales hasta más de 100 metros de profundidad). Sin embargo, el desarrollo de esta comunidad se halla estrechamente vinculado a condiciones ambientales muy específicas que favorecen su pausado crecimiento, de alrededor de 1 milímetro por año. Al realizar la fotosíntesis con escasa intensidad lumínica, evita la competencia con las algas de crecimiento rápido, que precisan más luz. Por otra parte, los rodolitos necesitan corrientes lo bastante intensas para poder girar, de modo que la luz alcance a todos sus lados y puedan extenderse por todos ellos, al tiempo que evitan su enterramiento y el recubrimiento por parte de otros organismos sésiles e incrustantes.

Los fondos de maërl desempeñan varias funciones ecológicas importantes. Cabe destacar su papel como «bioingeniero», al componer un sustrato duro y complejo, con huecos y sinuosidades, que favorece el asentamiento de numerosas especies y el desarrollo de diversos microhábitats. Además, esta comunidad constituye un importante sumidero de carbonato cálcico del planeta, por lo que contribuye a estabilizar la acidez de los océanos.

En la actualidad, esta comunidad se ve amenazada por diferentes circunstancias. La contaminación y el consiguiente aumento de la turbidez de las aguas afectan negativamente su crecimiento. La creciente acidificación de los océanos altera la calcificación de su estructura. Por otra parte, la extracción del maërl, principalmente para uso como fertilizante agrícola, ha supuesto uno de los impactos más evidentes y graves, además de los efectos perjudiciales derivados de la pesca. Nuestro equipo está evaluando y caracterizando los impactos potenciales de las actividades pesqueras, como el arrastre de fondo y el trasmallo, sobre la estructura y cobertura de esta comunidad, así como su lenta recuperación, en la reserva marina de las islas Columbretes, en Castellón.

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