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1 de Junio de 2015
Pesquerías

Hacia una acuicultura más sostenible

En China, un grupo de científicos y empresarios está rediseñando las piscifactorías para satisfacer la demanda de pescado del país y, al mismo tiempo, salvar los océanos del mundo.

DOMINIC BRACCO II

En síntesis

China produce un tercio del pescado mundial y consume más que los diez siguientes países más consumidores juntos. Su capacidad para reinventar la acuicultura continental y marina con el fin de reducir la pesca extractiva determinará la supervivencia o el colapso de las pesquerías en el planeta.

Algunos científicos y empresarios están rediseñando las operaciones de acuicultura marina para conseguir que unas especies reciclen los efluentes de otras, de modo que las explotaciones resulten menos contaminantes y más sostenibles. Intentan hacer lo mismo con los miles de piscifactorías continentales de cualquier tamaño, que suministran el 70 por ciento del pescado del país.

Hasta el momento, el pescado producido de esa manera resulta caro; se necesita reducir los costes para lograr una amplia difusión de estos productos entre los consumidores chinos.

En enero de 2007, Nguyên Phú estaba preparando su barca para lo que parecía ser otro día más dedicado a la pesca del pulpo frente a las costas vietnamitas. Poco después de otear el horizonte, vio aparecer varios barcos chinos. Por un momento pensó en huir, pero sabía que no llegaría lejos. Cuando los barcos de guerra se aproximaron a su embarcación, él y su tripulación se rindieron sin oponer resistencia. «No queríamos problemas con los chinos», comenta. «Simplemente nos pusimos así» —se pone en cuclillas con las manos sobre la cabeza— «y rezamos a Dios pidiendo poder contarlo.»

Afirma que les llevaron a una prisión situada en una isla cercana y les confiscaron la barca. Phú pasó más de un mes en una pequeña celda y fue golpeado diariamente, según declaran él y su tripulación. Luego, le liberaron; sin juicio, sin ver al juez y sin ninguna explicación. Los militares lo habían capturado y después soltado, igual que a un pez.

La historia de Phú, que me explicó en agosto de 2014, se corresponde con la actitud desafiante que viene mostrando China en los últimos años en las aguas del Pacífico próximas al sudeste asiático. La pesca furtiva de este país en las reservas marinas de Japón ha tensado aún más las relaciones entre las dos naciones, ya tirantes de por sí. Filipinas está incrementando su presencia militar en las proximidades de ciertos bajíos situados frente a sus costas y visitados por pesqueros chinos. La respuesta de China es que el mar de China Meridional había formado parte de su territorio durante cientos de años.

Lo que nadie discute es el apetito del país por los productos del mar. A medida que aumenta su nivel de vida, la demanda de pescado y marisco se dispara. El consumo per cápita allí es un 50 por ciento superior al de Estados Unidos. Los 1400 millones de habitantes chinos consumen más pescado que la población total de los siguientes diez países que más consumen.

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