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1 de Junio de 2015
Electrónica médica

Medicina bioelectrónica

La estimulación del sistema nervioso podría reemplazar a los fármacos en el tratamiento de enfermedades inflamatorias y autoinmunitarias.

BRYAN CHRISTIE

En síntesis

La exposición al calor, la presión, la luz o ciertos compuestos químicos desencadenan reflejos que nos ayudan a evitar lesiones en el cuerpo.

Pero, a la vez, esos reflejos garantizan que los órganos no reaccionen en exceso ante los estímulos: mediante señales nerviosas, inhiben la producción de moléculas inmunitarias que causan inflamación.

La estimulación eléctrica de las fibras nerviosas a través de la implantación de un dispositivo médico podría ayudar al organismo a suprimir la inflamación.

Se conoce como medicina bioelectrónica la nueva disciplina que emplea la estimulación eléctrica para tratar la inflamación y otras enfermedades.

Soy un neurocirujano fascinado por la inflamación. En el laboratorio me dedico a estudiar, junto con mis colaboradores, las moléculas que la causan. Con ello pretendemos desarrollar métodos que alivien el dolor, la hinchazón y el daño tisular ocasionados por numerosas enfermedades.

Parte de este trabajo ya ha logrado mejorar la vida de los pacientes. En 1987 publiqué los resultados de un experimento en el que se actuaba sobre una molécula inflamatoria, el factor de necrosis tumoral (TNF, por sus siglas en inglés), con el fin de salvar a mandriles de laboratorio de las consecuencias de una infección letal. El estudio contribuyó al descubrimiento de un nuevo tipo de fármacos para tratar enfermedades inflamatorias y autoinmunitarias, entre otras que alteran el sistema defensivo del organismo.

Como neurocirujano también estoy muy interesado en el funcionamiento del cerebro. A finales de los años noventa del siglo XX hicimos un hallazgo sorprendente, también relacionado con el TNF, que enlazaba conocimientos de la neurociencia y la inmunología. Descubrimos, de modo accidental, que los reflejos neurológicos (respuestas predecibles a ciertos estímulos sensoriales) anulaban la producción de TNF. A partir de este resultado, diseñamos un dispositivo electrónico para tratar la inflamación mediante el implante de pequeños estimuladores nerviosos.

El empleo de estos dispositivos para reducir la inflamación y revertir sus efectos negativos sobre la salud constituye la base de una nueva disciplina, la medicina bioelectrónica. La estrategia, que se está ensayando en pacientes con artritis reumatoide y otras enfermedades, se basa en una idea sencilla: aprovechar los reflejos naturales del organismo para desarrollar una serie de métodos eficaces, seguros y económicos como alternativa al uso de comprimidos y medicamentos inyectables. Al ir dirigida contra procesos biológicos causantes de enfermedades, la técnica de la estimulación nerviosa ayudaría a evitar los efectos adversos de numerosos fármacos.

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