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1 de Junio de 2015
Pesquerías

Pesca y consumo de medusas

De larga tradición en Asia, la explotación comercial de estos animales gelatinosos comienza a plantearse en otras regiones del planeta.

Una actividad artesanal: Si bien puede alcanzar cotas industriales, la pesca de medusas se realiza mediante una flota y artes artesanales. Las redes de copos, como las que emplean estos pescadores mexicanos, son las que entrañan menos riesgo para los animales y su entorno. [JUANA LÓPEZ Y JAVIER ÁLVAREZ TELLO]

En síntesis

Ciertas especies de medusas son pescadas y explotadas comercialmente en varios países asiáticos, donde su consumo goza de una larga tradición. Se valoran por sus propiedades gastronómicas y nutricionales.

En Latinoamérica y España se está considerando la posibilidad de implantar esta pesquería. México, Honduras y Nicaragua ya han comenzado a desarrollarla. Argentina, Perú y España todavía están estudiando su rentabilidad.

La creciente demanda del mercado asiático podría impulsar la expansión de esta industria en todo el mundo. Sin embargo, antes deberá valorarse su viabilidad ecológica —no solo comercial—, y avanzar en la regulación del uso alimentario de estos animales.

Debido a su capacidad urticante, las medusas suelen causar cierto rechazo en la población. En Latinoamérica se las conoce como aguas vivas, aguamalas o malaguas. En China y Japón, en cambio, son muy valoradas. Se las considera una delicia gastronómica digna de las ocasiones más especiales; en las celebraciones del año nuevo chino, bodas o cualquier otra fiesta con banquete, raramente falta una buena ensalada o sopa de medusas.

Los primeros registros de la utilización de estos animales gelatinosos para el consumo humano datan de entre los años 200 y 300 a.C. Pero la actividad comercial nació en fecha más reciente. En un comienzo, los chinos capturaban y procesaban las medusas para el consumo propio. Con el transcurso de los años, el consumo se incrementó. Lo que había comenzado como una actividad a escala familiar empezó a transformarse en la década de los años setenta del siglo XX en una industria pesquera que hoy en día mueve más de 70 millones de dólares anuales.

El desarrollo de esa industria puede dividirse en dos etapas. En la primera, la actividad comercial se expandió por los países orientales, sobre todo con la transformación de Japón, que pasó de ser un país productor y consumidor a ser principalmente consumidor e importador. Fueron ellos los que, junto con China, impulsaron el desarrollo de pesquerías comerciales de medusas en sus propias costas y en países como Tailandia, Malasia, Corea del Sur, Filipinas, Indonesia, Vietnam y Myanmar.

Al incremento sostenido del consumo en China y Japón durante las últimas tres décadas se le sumó la disminución de las capturas registradas en los mares asiáticos, tal vez debido a la sobrepesca. Surgió entonces la necesidad de buscar nuevas fuentes de obtención de medusas en otras regiones; ello dio lugar a una segunda etapa de expansión, que impulsó esta actividad por primera vez fuera de Asia. Las pesquerías de medusas comenzaron a desarrollarse en Estados Unidos, México, Turquía, Irán, Namibia y Rusia, entre otros. En la actualidad, la producción en estos nuevos caladeros se exporta principalmente a Japón, China y Corea del Sur (solo una pequeña fracción se destina al consumo interno, dirigido a las comunidades asiáticas que habitan las grandes ciudades de estos países).

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