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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 2008Nº 378

Fisiología

El instrumento musical humano

A juzgar por su tamaño, no parece que nuestro aparato fonador pueda sonar como un instrumento musical. ¿Cómo logran los cantantes producir sonidos tan extraordinarios?
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En una feria de instrumentos musicales, el aparato fonador humano pasaría inadvertido ante la mirada de los visitantes. Si los instrumentos se agruparan, por ejemplo, por tamaño, la laringe (o "caja de voz") y la vía aérea en la que se asienta, se expondrían junto al flautín (piccolo), entre los más diminutos generadores de sonidos musicales. Sin embargo, un cantante experimentado es capaz de competir con todos los instrumentos de creación humana, no sólo con cada uno de ellos por separado, sino también con una orquesta entera. Las investigaciones sobre el modo en que la voz genera al cantar tan notable gama de sonidos han revelado que la acción coordinada de los elementos del aparato fonador alcanza una complejidad sorprendente.
Durante más de medio siglo, el canto se ha explicado mediante la teoría lineal de la acústica del habla. Supone ésta que la fuente de sonido y el resonador (o amplificador) operan de forma independiente. Sabemos ahora que en la generación de la voz, las interacciones no lineales (aquellas en las que la fuente y el resonador se nutren uno de otra) desarrollan una función de suma importancia. Esa nueva comprensión del fenómeno vocal arroja luz sobre el modo en que los cantantes producen tan asombrosos sonidos.

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