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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 2008Nº 378

Biología

El origen de las larvas

Las diferencias morfológicas entre los animales adultos y sus larvas pueden ser reflejo de genomas fusionados, expresados de forma secuencial.

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Desde los inicios de la biología evolutiva (cuando un joven Charles Darwin trabajaba con percebes, organismos con concha que adhieren su parte posterior a las rocas y que empujan con las patas la comida hacia la boca) los evolucionistas sienten fascinación por las formas, múltiples y curiosas, que adoptan los seres vivos. El naturalista que se enfrenta a particularidades morfológicas, ciclos biológicos o comportamientos para los que no se ha encontrado todavía explicación, busca una respuesta científica. Hace unos 150años, un empeño así dio lugar al Origen de las especies, que sentaría las bases de la que sigue constituyendo la teoría fundamental sobre los cambios que han experimentado plantas y animales a lo largo del tiempo.

El número de animales que eclosionan o se paren supera al de los que sobrevivirán y tendrán descendencia, escribió Darwin. Bajo esa presión, las poblaciones cambian de manera gradual con el tiempo; producen una "descendencia modificada". Darwin resaltó la naturaleza gradual del cambio morfológico en los seres vivos que hoy denominamos evolución: la acumulación de cambios, o mutaciones, a través de la herencia.

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