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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 2008Nº 378

Cosmología

Estrellas masivas

Las mayores estrellas, y más luminosas, tienen una vida corta con final violento. Mucho se ha descubierto acerca de estos motores de la evolución galáctica, de sus vientos, su composición y su capacidad ionizadora.
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A las estrellas que nacen con más de alrededor de ocho masas solares se las llama "masivas". Una masa tan elevada las condena irremisiblemente a un estallido de supernova tras unos pocos millones de años. Para entonces, han sintetizado en su interior una cantidad ingente de elementos pesados. En su mayor parte los expulsarán al exterior, cuya composición química quedará así modificada.
Esas estrellas poderosas son, pues, auténticos motores de la evolución de las galaxias y el universo. Aquí nos ocuparemos preferentemente de las que tienen más de veinte masas solares. Sus fuertes vientos y campos de radiación inyectan, a lo largo de su evolución, enormes cantidades de energía mecánica y radiativa en el medio que las rodea, ionizándolo, calentándolo y acelerándolo. Su vida es tan breve, que su mera presencia denuncia un origen reciente. Resultan así excelentes trazadores de las propiedades del medio circundante y de la formación estelar, sea en los brazos espirales de galaxias semejantes a la Vía Láctea o en brotes de intensa formación de estrellas.

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