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1 de Abril de 2016
Ciencia cotidiana

Micrometeoritos en la puerta de casa

Los fragmentos de material extraterrestre abundan más de lo que parece y no resultan difíciles de identificar.

THOMAS FUCHS

Aunque los grandes meteoritos son —por fortuna— muy escasos, los más pequeños bombardean la Tierra sin cesar. La NASA calcula que, cada día, caen sobre nuestro planeta más de cien toneladas de polvo, grava y piedras procedentes del espacio. «Si bajamos hasta el tamaño de una canica, podremos encontrar uno por kilómetro cuadrado de superficie terrestre», explica el astronauta civil y cazador de meteoritos Richard Garriott. «Y si bajamos al tamaño de un grano de arroz, es increíble lo corrientes que son.»

De hecho, puede que en el tejado de su casa haya unos cuantos micrometeoritos. La mayor parte de ellos cae al mar, pero algunos lo hacen sobre las ciudades, donde suelen acumularse en los rincones y los resquicios de los tejados. Cuando llueve, la lluvia los arrastra hacia los canalones.

Muchos meteoritos son ricos en níquel y hierro. Para encontrarlos, Garriott emplea un potente imán, el cual hace pasar sobre las hendiduras de las losetas situadas junto a la boca de un canalón. Por supuesto, no todo lo que acaba en el imán viene del espacio; también pueden aparecer restos de materiales de construcción o fragmentos de rocas terrestres. Sin embargo, no es muy difícil separar el trigo de la paja: los micrometeoritos son esféricos y tienen «costra», el característico recubrimiento de vidrio que se crea cuando un material se funde. La mejor forma de confirmar su presencia es a través del microscopio.

Garriott no es el único entusiasta que rastrea su porche en busca de tesoros celestes. Numerosos aficionados han remitido ya más de 3000 fotografías de posibles piedras espaciales a la iniciativa Project Stardust (ww.facebook.com/micrometeorites), que anima a todos los científicos aficionados a compartir sus hallazgos.

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