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Hornos de microondas. Cena y espectáculo

Un horno de microondas eleva la corriente de la toma de la pared de 230 volt a unos increíbles 3000 volt o más y, sin peligros, cocina un alimento en sólo un minuto o dos. Además, podemos presenciar el espectáculo a través de la ventanilla.

El componente clave es el magnetrón, refinado tubo de vacío que genera unas microondas lo bastante potentes para los radares militares (para los cuales fue desarrollado). En vez de una llama o una bobina eléctrica que caliente el alimento desde fuera, las microondas penetran en él y crean el calor en su interior.

Todavía queda quien desconfía de la técnica, pese a que los hornos de microondas están en el mercado desde los años cincuenta. El miedo habitual es: ¿no pueden las microondas atravesar la ventanilla y hacernos daño, sobre todo en los ojos? No. Las ondas se reflejan en un cedazo metálico incrustado en el vidrio. "Los orificios son mucho menores que la longitud de onda de la radiación, tanto que el cedazo actúa como un espejo metálico macizo", señala Louis A. Bloomfield, profesor de física de la Universidad de Virginia.

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