Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Marzo de 2009
Percepción

Magia y cerebro

Los magos han estado explotando y poniendo a prueba los límites de la cognición y la atención durante siglos. Los neurocientíficos están empezando a darles alcance.
El foco ilumina a la ayudante del mago. La mujer del diminuto vestido blanco es un resplandeciente fanal de belleza que irradia las butacas desde el escenario. El Gran Tomsoni anuncia que va a hacer que el vestido, de blanco, pase a rojo. Los espectadores, en vilo, fuerzan la vista para concentrarse en la mujer. Su imagen se les graba en la retina. Tomsoni da una palmada y la luz del foco se atenúa muy brevemente, antes de volver a fulgurar con un resplandor encarnado: la mujer está ahora bañada por un torrente de luz roja.
Que el color del vestido cambie bajo la luz de un reflector no es precisamente el prodigio que el público se esperaba. El mago se sitúa a un lado del escenario, parece que satisfecho con su broma ingenua. Sí, lo admite, es un truco barato; los que más me gustan, explica con una sonrisa de diablillo. Pero no pueden negar que el vestido ahora está rojo, como la mujer que lo viste. Por favor, denle el gusto de dirigir su atención una vez más a la bella ayudante mientras él vuelve a cambiar las luces para el próximo truco. Al sonido de su palmada, las luces se atenúan de nuevo, y de pronto el escenario estalla en una supernova de blancura. ¡Pero ahora el vestido realmente se ha vuelto rojo! ¡El Gran Tomsoni ha triunfado de nuevo!

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.