Persiguiendo el arco iris

Un nuevo material fotovoltaico utiliza el espectro solar entero.
Los días nublados son los enemigos de la energía solar. La mayoría de las células fotovoltaicas sólo responden a una parte bastante pequeña del espectro solar, precisamente la parte que las nubes tienden a bloquear. Los fabricantes se enfrentan a este problema disponiendo capas de distintos materiales en las células, pero entonces salen más caras.
Un equipo dirigido por Malcolm Chisholm, ha tomado un camino diferente. Doparon un polímero que se usa a menudo como semiconductor, el oligotiofeno, con moléculas de los metales molibdeno y tungsteno. El resultado fue una sustancia que genera electricidad en respuesta a luz de longitudes de onda entre 300 (ultravioleta) y 1000 nanómetros (infrarrojo cercano). En cambio, las células tradicionales, basadas en silicio, tienen su mejor funcionamiento sólo entre los 600 (naranja) y los 900 nanómetros (rojo oscuro). El polímero puede funcionar con una gama tan amplia de frecuencias porque desarrolla un comportamiento lo mismo fluorescente que fosforescente.

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