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Resistencia a la deforestación

Los beneficios de la dispersión de semillas por animales.
La destrucción de hábitat natural constituye la primera causa de la pérdida global de biodiversidad. Resulta de cambios inducidos por el hombre, pero repercute directamente sobre el resto de las especies: altera la forma en que éstas interaccionan entre sí y con el entorno, y reduce la cantidad de recursos disponibles para la supervivencia. La respuesta de las especies a los cambios puede desembocar en colapsos biológicos y cascadas de extinción masiva. Ante ese problema, los ecólogos se preguntan cuál es la cantidad de hábitat necesaria para la persistencia de las especies.
La teoría de metapoblaciones predice que, en lugares donde se ha perdido una parte del hábitat natural, las especies tienen menor probabilidad de sobrevivir en los fragmentos de hábitat todavía intactos. Estudios recientes muestran que la respuesta a la pérdida de hábitat varía de una especie a otra (unas especies son más sensibles que otras). Se ha sugerido que tal variación en la respuesta interespecífica podría venir determinada por características demográficas de las especies, de manera que éstas se aglutinarían en grupos funcionales de sensibilidad. Sin embargo, la mayoría de los estudios se han desarrollado a escalas espaciales o temporales restringidas, empleando un número limitado de especies (sobre todo aves y lepidópteros), con lo que los resultados apenas si pueden generalizarse.

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