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1 de Junio de 1987
Fisiología

Respuesta de los fotorreceptores a la luz

Nuevos datos acerca de la transformación de la energía luminosa en impulsos nerviosos señalan que las células fotorreceptoras registran la absorción de hasta un solo fotón.

La visión se inicia con la transformación de los paquetes de energía electromagnética denominados fotones, o cuantos, en señales nerviosas susceptibles de análisis por parte del cerebro, tarea que está encomendada a las células fotorreceptoras del ojo. Se encuentran éstas dispuestas en forma de mosaico en la superficie posterior de la retina, la capa de neuronas que reviste el interior del globo ocular. La córnea y el cristalino oculares configuran una imagen del mundo exterior sobre la lámina de fotorreceptores. Cada célula absorbe la luz de un punto de la imagen y genera una señal eléctrica en la que se codifica cuánta luz ha absorbido. Una elaborada red de sinapsis, o conexiones neuronales, transmite las señales a través de la retina y el cerebro. En esas conexiones se reúnen y comparan las señales procedentes de la población de fotorreceptores, proceso que permite que el sistema visual obtenga información sobre la forma, el movimiento y el color del mundo exterior.

Siendo de tanta importancia el papel que desempeñan los fotorreceptores en el proceso de la visión, resulta sorprendente que durante mucho tiempo se conocieran relativamente mal sus mecanismos de actuación. Desde el último cuarto de siglo, esa situación ha cambiado radicalmente. Los avanzados métodos de obtención de registros eléctricos han facilitado información detallada sobre el mecanismo mediante el cual la energía luminosa se transforma en impulsos nerviosos. Las nuevas técnicas han posibilitado la observación directa de la señal emitida por la absorción de un fotón. Asimismo, tales mediciones han facilitado la elaboración de explicaciones sencillas de varias características del comportamiento general del sistema visual: por qué percibimos los estímulos oscuros más lentamente que los luminosos; por qué en ocasiones, encontrándonos en completa oscuridad, vemos luz o por qué ciertas combinaciones de distintas longitudes de onda instan la misma sensación de color que la luz de una sola longitud de onda.

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