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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2009Nº 393

Apicultura

Salvar la abeja melífera

El misterioso síndrome de despoblamiento de las colmenas ha eliminado poblaciones enteras de abejas polinizadoras. Las causas son complejas, pero ya hay soluciones a la vista.

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Dave Hackenberg se gana la vida transportando abejas. Recorriendo de arriba abajo la costa este norteamericana y, a veces, yendo de costa a costa, Hackenberg transporta en camión de un campo a otro sus colmenas para polinizar cultivos: melones en Florida, manzanas en Pennsylvania, arándanos en Maine y almendras en California.

Tal como venía haciendo desde hacía 42años, en otoño de 2006 Hackenberg emigró con su familia y sus abejas desde su casa veraniega del centro de Pennsylvania hasta sus cuarteles de invierno en el centro de Florida. Los insectos acababan de terminar su tarea de polinización en los florecientes campos de calabazas de Pennsylvania y se disponían a captar el último flujo de néctar del amor seco (Bidens pilosa) de Florida. Cuando Hackenberg pasó revista a sus polinizadores, las colonias "bullían" de abejas, por decirlo con sus palabras. Pero al volver, un mes después, quedó horrorizado: muchas de las colonias restantes habían perdido gran número de obreras; sólo quedaban y parecían sanas las obreras jóvenes y la reina. Más de la mitad de las 3000 colmenas aparecieron vacías, ni siquiera había abejas muertas. "Era como un pueblo fantasma", dijo Hackenberg cuando nos llamó en busca de una explicación para esa misteriosa desaparición.

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