Bioetanol

Este alcohol, producido a partir de la caña de azúcar, la remolacha o los cereales, ofrece al sector del transporte una opción energética sostenible.
El transporte depende en un 98% del petróleo. Este sector aporta una parte considerable del crecimiento de la demanda de energía; se prevé que en el próximo decenio seguirá creciendo en torno a un 2% anual. Tal aumento en el consumo tiene graves consecuencias para la calidad del medio y para el cambio climático mundial. El transporte es el responsable de la cuarta parte de las emisiones de gases de invernadero a la atmósfera. Aunque se están introduciendo técnicas que reducen esa cuantía, el CO2 arrojado por el transporte sigue constituyendo un problema difícil de solucionar.
Dado que la movilidad que proporciona el transporte es esencial para el desarrollo económico y el bienestar social, deben buscarse soluciones que reduzcan sus efectos negativos sin mermar sus contribuciones positivas. Una de las principales vías para la diversificación energética en el transporte es el uso de carburantes derivados de la biomasa vegetal.

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