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Ataque cardíaco

En los ataques al corazón, las células mueren si no reciben oxígeno fresco; si lo reciben, se suicidan. Comprender el suicidio celular puede ayudar a mejorar el pronóstico.
STEVE GSCHMEISSNER/Photo Researchers, Inc.
La enfermedad arterial coronaria es la principal causa de morbosidad y mortalidad en Norteamérica y Europa. En los EE.UU., más de doce millones de personas padecen la enfermedad arterial coronaria y más de siete millones han sufrido un infarto de miocardio (ataque cardíaco). En la mitad de los casos, la manifestación inicial de la enfermedad arterial coronaria es la angina estable crónica (dolor torácico). Alrededor de 16,5 millones de estadounidenses (más del 5 por ciento) padecen angina estable.
Las intervenciones quirúrgicas para prevenir o tratar el infarto agudo de miocardio están aumentando. En 2006, el número de angioplastias y baipases coronarios realizados en los EE.UU. superó ya los 1,7 millones. Uno de los principales objetivos de la investigación clínica cardíaca consiste en establecer criterios de tratamiento que minimicen el daño letal que el infarto agudo de miocardio causa en el corazón. La investigación se ha centrado en las múltiples situaciones de estrés que se desencadenan durante un ataque al corazón y en los efectos que el estrés produce sobre la estructura intracelular y la función del músculo cardíaco.

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