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  • Investigación y Ciencia
  • Enero 2010Nº 400

Paleoantropología

Nueva luz sobre el hombre de Flores

Nuevos análisis revelan que este homínido diminuto constituía una rareza mucho mayor de lo que se venía pensando. Quizá deberían revisarse los principios de la evolución humana.
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En 2004, un equipo de científicos australianos e indonesios que estaban excavando la cueva de Liang Bua, en la isla de Flores (Indonesia), anunció el descubrimiento de algo extraordinario: el esqueleto parcial de una hembra adulta, de un metro de estatura y con un volumen cerebral un tercio del nuestro. El espécimen, denominado LB1, recibió pronto el apodo más imaginativo de "hobbit", en homenaje a las criaturas de ficción de J.R.R.Tolkien. El equipo de paleoantropólogos propuso que LB1 y los otros restos más fragmentarios representaban una nueva especie humana: Homo floresiensis. En su opinión, H. floresiensis descendía de H.erectus, el primer Homo que salió de Africa. En el curso de su evolución, la nueva especie habría reducido su tamaño corporal en respuesta a los limitados recursos disponibles en la isla, un hecho comprobado con anterioridad en otros mamíferos, aunque nunca en los humanos.
El hallazgo del hobbit sacudió a la comunidad de paleoantropólogos. No sólo porque H. floresiensis constituyera el primer ejemplo de especie humana que había seguido las reglas de la evolución insular, sino también porque parecía oponerse a la tendencia general de la evolución humana, que consiste en aumentar el tamaño del cerebro.

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