Migración sigilosa

El movimiento diario y coordinado de incontables animalillos marinos influye en todos y cada uno de los habitantes del planeta.

El zooplancton migra por billones cada noche desde las profundidades del mar hasta la superficie, en un viaje de ida y vuelta. Cada especie lo hace a su ritmo, que puede variar según la edad, la época del año y el sexo. [tonaquatic/Getty Images]

En síntesis

La mayor migración de seres vivos del planeta la protagoniza el plancton en las aguas marinas.

Es diaria y no es horizontal, sino vertical. La investigación del fenómeno entraña no pocas dificultades por las características de los organismos y la naturaleza y vastedad del océano.

Hoy más que nunca, su estudio reviste importancia por las implicaciones que tiene en el clima planetario, pues el mar actúa como un enorme sumidero de carbono, gracias  en parte a la actividad biológica que acoge.

Cada anochecer, billones de animales que integran el zooplancton, muchos menores que un grano de arroz, permanecen suspendidos a decenas de metros bajo la superficie del mar aguardando una señal. Durante largo tiempo la ciencia los ha considerado una suerte de viajeros pasivos que, movidos por las corrientes y las mareas, vagaban a la deriva en el océano. Pero, de repente, poco antes del ocaso, el enjambre inicia el ascenso en un viaje sigiloso hacia la superficie.

En el trayecto se les unen otros miembros del zooplancton: copépodos, salpas, kril y larvas de peces. La multitud permanece toda la noche cerca de la superficie, hasta que con los primeros rayos de luz matinal empieza a dejarse caer, de vuelta a las profundidades. A medida que el anochecer y el amanecer se desplazan de este a oeste cada 24 horas, a través del Pacífico, del Índico y luego del Atlántico, los sucesivos enjambres emprenden el mismo viaje ascendente y descendente.

La mayoría de las personas desconoce el fenómeno, llamado migración vertical diaria, pese a ser el mayor desplazamiento de seres vivos en la Tierra. Cálculos recientes cifran en un billón de toneladas el peso de las formas de vida animal que cada día emprenden semejante excursión. Algunas ascienden más de 1000 metros, toda una hazaña. El equivalente humano de una larva de pez de medio centímetro que sube 300 metros sería que un hombre recorriese a nado más de 80 kilómetros, en el plazo de una hora. Durante el trayecto atraviesan zonas del océano con condiciones muy diferentes. A 300 metros, el agua ronda los 4 grados centígrados, quizás 6 menos que en la superficie, y la presión alcanza las 31 atmósferas, 30 veces más que a flor de agua. ¿Por qué esa ingente cantidad de animales minúsculos se embarca en tan arduo viaje cada día?

La respuesta breve es para comer y no ser comido. Durante el día, el vulnerable zooplancton se oculta de los peces y los calamares en la oscuridad de las profundidades. Cuando cae la noche se apresura hacia la superficie para alimentarse, a resguardo de la oscuridad, del fitoplancton, formado por las algas microscópicas y otros organismos fotosintéticos que habitan las decenas de metros más superficiales de la columna de agua.

Pero esta es solo la corriente principal de la migración vertical, pues existen también corrientes cruzadas y remolinos. Gracias a los sonares cada vez más sofisticados, los vehículos submarinos autónomos y los avances en la secuenciación del ADN se empiezan a conocer los pormenores, lo que ayuda a responder preguntas con implicaciones globales para las redes tróficas marinas, el balance global de carbono y la naturaleza última de la vida en la Tierra.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Otros artículos del informe especial «Enigmas del fondo marino»

Mares dinámicos

    • Mark Fischetti
    • Kelly J. Benoit-Bird
    • Skye Morét
    • Jen Christiansen

La farmacia del mar

    • Stephanie Stone

También te puede interesar

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.