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Autobús interplanetario

Las trayectorias con asistencia gravitatoria entre la Tierra y Marte reducirían los costes del transporte de tripulación y equipos.

Los cohetes químicos han sido muy útiles para guiar los primeros pasos de la humanidad por el espacio. Uno de los autores (Aldrin) se ha montado en ellos para ir a la Luna y regresar a la Tierra. Puede certificar, pues, su calidad técnica. Sin embargo, este tipo de propulsores deja mucho que desear para viajes que van mucho más allá de nuestro satélite.
Incluso Marte, lógicamente el siguiente destino espacial, supondría una dura prueba para los cohetes químicos. Llevar una tripulación a ese planeta exigiría tal cantidad de combustible, que en casi todas las hipótesis barajadas se contempla su producción en cuantía ingente, en la superficie del planeta, para el viaje de regreso. Esto añadiría otro factor de riesgo y complejidad a la misión propuesta. Por otra parte, quizá hasta dentro de diez años no puedan utilizarse cohetes de plasma, más potentes, en naves tripuladas.

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