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  • Enero 2018Nº 496
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El problema del cobalto

La escasez del metal podría dificultar la expansión de los vehículos eléctricos.

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El auge de los coches eléctricos se acerca con rapidez: los analistas económicos predicen que, hacia 2040, un tercio de todos los automóviles podrían ser de este tipo. La mayoría de estos vehículos dependen de grandes baterías de iones de litio, lo que despierta la incertidumbre sobre la continuidad del suministro mundial del metal. Sin embargo, según un estudio publicado el pasado mes de octubre en la revista Joule, hay un elemento que suscita una preocupación mayor: el cobalto.

«Los mejores cátodos de las baterías de litio contienen cobalto, y su producción es limitada», afirma Elsa Olivetti, científica de materiales e ingeniera del Instituto de Tecnología de Massachusetts y autora principal del estudio. Olivetti y sus colaboradores calcularon qué ocurriría con el suministro de cobalto si los vehículos eléctricos se tornasen tan populares como se espera, y sus resultados no son alentadores.

El cátodo de las baterías de litio contiene una combinación de cobalto y otros metales. Las singulares propiedades atómicas de este elemento permiten que el cátodo almacene una gran cantidad de energía en poco espacio y ayudan a mantener su estructura laminar.

Olivetti y sus colaboradores extrapolaron el suministro de litio y cobalto hasta 2024. Para calcular la demanda, supusieron dos situaciones basadas en un crecimiento rápido y lento del uso de baterías para vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos portátiles. Probablemente, el litio no se convertirá en un factor limitante a largo plazo. Pero, aun con una previsión moderada de ventas de 10 millones de vehículos eléctricos en 2025, la demanda de cobalto en ese año podría alcanzar 330.000 toneladas, mientras que la cantidad disponible no pasaría de 290.000.

El cobalto es un subproducto de la minería de cobre y níquel, de modo que su producción depende de la demanda de esos metales. Además, más de la mitad del cobalto del planeta se halla en la inestable República Democrática del Congo.

Reciclar baterías de litio es complicado y apenas se lleva a cabo. Pero incluso con mayores tasas de reciclado y procesos más económicos, «el reciclaje no tendrá un impacto significativo hasta diez o más años después de la introducción en masa de los vehículos eléctricos», afirma Linda Gaines, analista de sistemas de transporte del Laboratorio Nacional Argonne, en EE.UU., que no participó en el estudio.

Sin embargo, el diseño de nuevos cátodos ofrece algunas esperanzas. Según Gaines, varios prototipos recientes con alto contenido en níquel reducirían la demanda de cobalto. También se están desarrollando cátodos sin cobalto que los investigadores esperan hacer funcionales pronto.

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