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La maravillosa lengua del camaleón

Este sorprendente animal atrapa sus presas en un abrir y cerrar de ojos gracias a dos fenómenos: el almacenamiento de energía elástica y la adherencia viscosa.

La lengua del camaleón se proyecta a gran velocidad sobre la presa, cuya distancia el reptil ha calculado gracias a que puede orientar sus ojos de manera independiente. Anatómicamente compleja, la lengua se compone de una base ósea envuelta en tejidos blandos, formados por músculos y vainas telescópicas de colágeno. [© ISTOCKPHOTO/CATHYKEIFER]

Proyectar una lengua casi dos veces más larga que el propio cuerpo en 0,04 segundos, asir firmemente una presa cuya masa puede ser un tercio de la propia y llevársela a la boca en medio segundo: tal es la proeza del camaleón. El fenómeno no ha dejado impasibles a los investigadores, quienes poco a poco han comenzado a entender los mecanismos que intervienen en el proceso.

Todo parte de una paradoja anatómica. Para alcanzar una velocidad de unos 6metros por segundo, el extremo de la lengua del camaleón debe soportar una aceleración unas 50veces mayor que la de la gravedad. La potencia requerida es de 3vatios por gramo de músculo empleado, mucho mayor que la desplegada por el resto de los vertebrados. Hace falta, pues, un mecanismo más sutil que una simple contracción muscular. ¿Cómo lograrlo?

 

Catapulta telescópica

En 2004, investigadores de las universidades neerlandesas de Leiden y Wageningen sugirieron que la lengua del camaleón se comporta como una catapulta, en la que la energía se va almacenando de manera progresiva antes de ser liberada con rapidez.

La primera particularidad de este animal es que su lengua está constituida por tejidos blandos soportados por una estructura ósea articulada. Antes de proyectar la lengua, esa estructura hace salir por la boca el «proceso entogloso»: un hueso del tamaño de una cerilla sobre el cual la lengua encaja como un calcetín. La lengua misma es un órgano complejo. Su extremo incluye una serie de vainas encajadas, compuestas por fibras de colágeno y capaces de deslizarse unas con respecto a las otras para desplegarse de modo telescópico. Dichas vainas se encuentran revestidas por el músculo acelerador y están unidas a otro, el retractor, situado por detrás y también encajado sobre el hueso.

¿Qué ocurre cuando el músculo acelerador se estrecha y se comprime contra el hueso? Dado que el retractor le impide deslizarse hacia atrás, se alarga y su borde se aproxima al ápice del hueso, en la punta de la lengua. Al hacerlo, arrastra consigo las vainas de colágeno y las tensa, lo que convierte la contracción del músculo en energía elástica de las fibras. Cuando el alargamiento llega a la punta del entogloso, los tejidos de colágeno empiezan a deslizarse por encima y, en ausencia del hueso central, se distienden en la dirección radial. Es en este momento en el que la energía elástica se convierte en cinética.

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