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  • Enero 2018Nº 496
Filosofía de la ciencia

Filosofía de la medicina

¿Qué significa estar sano o enfermo?

Los debates de la filosofía de la medicina.

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La preocupación de los filósofos por la medicina es tan antigua como la propia filosofía. En las obras de los primeros pensadores, tanto occidentales como orientales, abundan las alusiones a los padecimientos del cuerpo, tomados estos como el propio objeto de estudio o como alegorías de los problemas morales y existenciales. Y también en los mismos comienzos de la medicina encontramos elementos propios de la filosofía de la medicina, tal y como puede observarse en el tratado Sobre la medicina antigua y otros textos del corpus hipocrático.

Pocas actividades humanas tienen más importancia para nosotros que la de (intentar) sanar. Esto no resulta sorprendente, pues todos somos, hemos sido o seremos en algún momento de nuestra vida enfermos. Es decir, todos experimentamos, de forma más o menos intensa y frecuente, la vivencia de la enfermedad. No es nada extraño, pues, que el ser humano se haya preocupado desde sus orígenes por identificar, prevenir y tratar de revertir aquellos estados corporales que consideraba molestos o peligrosos. Y tampoco sorprende que esta lucha contra la enfermedad haya desencadenado una reflexión acerca de lo que significa estar sano o enfermo.

En las últimas décadas, la filosofía de la medicina ha logrado un lugar prominente dentro de la filosofía de la ciencia. A la importancia enorme que desde hacía ya tiempo tenía la ética clínica (también llamada comúnmente bioética) se ha unido ahora el interés de numerosos filósofos por los aspectos metafísicos y epistemológicos más fundamentales de la teoría, investigación y práctica de la medicina. Así, la filosofía de la medicina podría definirse como la rama de la filosofía que se dedica al estudio de los conceptos, métodos e implicaciones de la medicina.

Una de las características más peculiares de este ámbito es su enfoque marcadamente transdisciplinar. La medicina supone una combinación de saberes teóricos y prácticos, theoria cum praxi, en términos clásicos. Además, esta combinación tiene un carácter inherentemente normativo. Al contrario de lo que ocurre con ciencias más básicas como ciertas ramas de la física o la biología, la medicina no se encarga solo de explicar determinados fenómenos, sino que es también una disciplina prescriptiva, es decir, un saber que propone una intervención en el mundo de acuerdo con ciertas ideas de lo que consideramos bueno o malo.

Ello se hace patente en el que es probablemente el debate central de la filosofía de la medicina: la discusión acerca de la definición de «salud» y «enfermedad». Al diferenciar entre individuos sanos y enfermos, la profesión médica establece una distinción entre estados somáticos o mentales «correctos» e «incorrectos». Así, lo sano se correspondería con los estados que nos gustaría tener y lo enfermo con los que queremos evitar.

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