Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Enero de 2018
Medicina

Reprogramar, restaurar y regenerar

Una innovadora técnica repara los tejidos mediante infusiones de ADN.

Esta célula embrionaria de la piel de ratón (rojo) ha captado las vesículas extracelulares (verde) obtenidas mediante la técnica de nanotransfección tisular. [NATURE NANOTECHNOLOGY]

La posibilidad de convertir o reprogramar las células en otros tipos distintos ha renovado las esperanzas de regenerar las extremidades y los órganos dañados. Con todo, los métodos existentes son arriesgados o ineficaces y solo se han ensayado en animales de laboratorio. Una nueva técnica podría solventar esas limitaciones. Sus creadores la han usado para reparar las patas lesionadas de ratones y reivindican que la estrategia es lo bastante segura para ser puesta a prueba en humanos.

Las células se reprograman habitualmente con mezclas de ADN, ARN y proteínas. El método más común emplea un virus como vehículo, si bien este puede infectar células indeseadas, provocar la respuesta del sistema inmunitario o incluso transformar las células en cancerosas. Una alternativa, denominada electroporación generalizada, expone células enteras a un campo eléctrico que abre orificios en sus membranas por los que pueden penetrar el material genético y las proteínas. Pero este método puede estresar o matar las células, y solo un pequeño porcentaje de ellas acaba convertido en el tipo de célula deseado.

La nanotransfección tisular, descrita en un estudio publicado en octubre en Nature Nanotechnology,consta de un chip que alberga una matriz de canales diminutos que aplican campos eléctricos a células aisladas. «Solo se altera una pequeña fracción de la superficie celular, en comparación con el método clásico, que actúa sobre la célula entera», afirma uno de los autores del estudio, L. James Lee, ingeniero químico y biomolecular de la Universidad Estatal de Ohio. «Básicamente, creamos un orificio minúsculo a través del cual inyectamos sin más el ADN en la célula, con lo que podemos controlar la dosis.»

Chandan Sen, fisiólogo de esa misma universidad, y sus colaboradores elaboraron un cóctel genético que convierte rápidamente las células cutáneas en células endoteliales, componentes principales de los vasos sanguíneos. A continuación, aplicaron su técnica a ratones cuyas extremidades habían sido dañadas por el corte de una arteria que las dejaba sin riego sanguíneo. Surgieron nuevos vasos, el riego sanguíneo aumentó y al cabo de tres semanas la extremidad había sanado por completo.

Además, las células transformadas segregaron aparentemente materiales de reprogramación en vesículas extracelulares (VE) que penetraron hasta las capas profundas del tejido. La inyección a los ratones de las VE recogidas en la piel de otros congéneres tratados resultó tan eficaz como el uso del chip. Los investigadores convirtieron asimismo células cutáneas de los ratones en células similares a neuronas y las trasplantaron en los cerebros de ratones dañados por un ictus, con lo que los animales mejoraron su función mental. «Según la prueba preliminar de eficacia, esta [estrategia] resulta impecable», afirma el neurobiólogo Benedikt Berninger, de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, que no ha participado en el estudio. «La gran pregunta es: ¿Conseguiremos que [las VE] conviertan solo células concretas?»

El equipo espera iniciar los ensayos en humanos este mismo año. «A la luz de las posibilidades que vislumbramos, podría suponer un avance trascendental», afirma Sen.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.