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¿Cómo puede accederse a las terapias más novedosas?

Los fármacos experimentales no siempre están al alcance de quien podría beneficiarse de ellos. Algunas estrategias intentan allanar el camino.

KOTRYNA ZUKAUSKAITE

Para que un medicamento llegue a comercializarse, antes debe someterse a diversas pruebas que culminan con el estudio de su eficacia y seguridad en las personas, lo que se conoce como ensayos clínicos. Una vez superados estos, la autorización del fármaco la decidirán las agencias reguladoras: en España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y, en Europa, la Agencia Europea de Medicamentos. En su mayor parte, los ensayos clínicos se llevan a cabo en la población a la que se prevé dirigir el tratamiento. Pero ¿puede cualquier paciente que lo desee recibir un fármaco que no esté aprobado?

En primer lugar, tiene la posibilidad de participar en los ensayos (aunque deberá tener en cuenta que quizá le toque formar parte del grupo de control, que no recibirá el tratamiento experimental). No obstante, la incorporación a estos estudios puede resultar difícil, ya que se realizan en centros seleccionados. Los médicos suelen ser quienes indagan sobre los ensayos que encajan con las características de sus pacientes y quienes les comunican a estos tal información. Como es lógico, los médicos que formen parte del equipo investigador estarán más familiarizados con la terapia experimental y presumiblemente invitarán a participar a un mayor número de sus pacientes. Ello favorece a la población atendida en las grandes ciudades y los centros sanitarios donde se desarrollan más ensayos. En las zonas rurales, los médicos deben considerar factores añadidos, como la carga que le supondrían a un enfermo los desplazamientos frecuentes, lo cual disminuye las opciones de la población de la España vacía a las terapias novedosas.

Los pacientes pueden acudir a otras fuentes de información, aparte de los médicos, para conocer los tratamientos que se están investigando: las bases de datos de los ensayos clínicos. Cabe destacar el Registro Español de estudios clínicos (reec.aemps.es), diseñado para que resulte comprensible para la población general; el Registro Europeo de Ensayos Clínicos (clinicaltrialsregister.eu), en inglés y de lenguaje algo más técnico; y el ClinicalTrials.gov, que incluye los ensayos realizados en 209 países de todo el mundo.

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