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La célula invulnerable

Los biólogos están construyendo una bacteria inmune a todos los virus del planeta. Lo siguiente podrían ser células humanas inexpugnables.

ELLEN WEINSTEIN

En síntesis

Además de ser un problema para la salud, los ataques de los virus cuestan miles de millones a la industria farmacéutica (que utiliza bacterias para el desarrollo de medicamentos) y a otros sectores.

Un proyecto de recodificación del ADN de una bacteria se plantea eliminar todos los mecanismos genéticos que la hacen vulnerable a los virus.

La célula rediseñada debería funcionar con normalidad y podría allanar el camino hacia células humanas inmunes a los virus.

El virus se posa sobre la célula como una arañita sobre un globo mil veces mayor que ella. Tiene seis patas que se despliegan bajo un cuerpo parecido a una jeringa, con una cabeza poliédrica. Se trata del bacteriófago λ y su presa es la bacteria Escherichia coli. Ahora que ha encontrado a su víctima, el fago λ hace lo que vienen haciendo incontables billones de virus desde que surgió la vida: se acopla con las patas a la membrana celular, coloca su cuerpo-jeringa sobre un poro y se contrae inyectándole su ADN a la bacteria.

El ADN contiene las pautas para fabricar más virus. De hecho, un virus es poco más que eso: una cápsula de proteínas que encierra las instrucciones para hacer más copias de sí mismo. Los virus no poseen la maquinaria molecular para fabricar piezas nuevas, sino que invaden a las células y usurpan sus mecanismos para multiplicarse hasta que la célula estalla. Pueden hacerlo porque todos los organismos —desde los rinocerontes de la sabana africana hasta los rinovirus responsables de nuestros resfriados— utilizan el mismo sistema de codificación, basado en ácidos nucleicos como el ADN. Basta con introducir el código en la célula para que esta siga las instrucciones y se ponga a fabricar proteínas.

Dentro de la bacteria infectada, comienza el proceso. Las proteínas víricas van cobrando forma y parece que el fago λ se va a salir con la suya. En pocos minutos, la célula está llena de virus nuevos hasta los topes. Cuando salgan, cada uno se dirigirá a otra bacteria, y este ciclo se repetirá una y otra vez.

Pero de repente, la maquinara celular se detiene, incapaz de leer el ADN del virus. En el ancestral duelo entre virus y célula nunca se había producido este fallo. Y ahora el fago λ está condenado a perder.

El motivo de su infortunio es que esta cepa de E. coli ha sido reprogramada para utilizar un sistema operativo de ADN que nunca había existido en la Tierra, incompatible con el código del virus. Las diferencias dejan al fago λ indefenso, como si fuera un virus informático para Windows en un ordenador Mac. El mismo destino aguarda a otros atacantes. Los artífices de esta bacteria y su nuevo código creen que será inmune a todos los virus. La han bautizado como rE.coli‑57 y le auguran un futuro muy prometedor.

La cepa rE.coli‑57 se está construyendo en la Escuela de Medicina de Harvard, bajo la dirección de la joven bióloga Nili Ostrov, que lleva cinco años enfrascada en la reconstrucción genética de la bacteria, a la que dedica jornadas extenuantes bajo los fluorescentes del laboratorio. Se trata del proyecto de edición génica más complejo de la historia y se presentó en agosto de 2016 en un trascendental artículo en Science, en el que se describen las 148.955 modificaciones del ADN necesarias para que la bacteria sea resistente a los virus. El equipo de Ostrov (que entonces contaba con Marc Güell, actual investigador principal del Grupo de Biología Sintética Traslacional de la Universidad Pompeu Fabra) había realizado ya el 63 por ciento de esos cambios, según aseguraban en el artículo, y la bacteria seguía viva.

Tres años y medio después, la célula reconstruida está casi terminada. Dentro de poco tendrá lugar la escena imaginada en una placa de Petri, y no con un solo virus sino con centenares. Si rE.coli-57 sobrevive, habrá cambiado para siempre la relación ente los virus y sus presas, entre las que nos incluimos nosotros.

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