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1 de Octubre de 2016
Oceanografía

Basuras a mares

Los desperdicios que generamos los humanos, uno de los principales problemas ambientales de un mundo cada vez más poblado, alcanzan ya las regiones más profundas del océano.

Los desechos de plástico se acumulan en el eje del cañón submarino de La Fonera (Costa Brava), a unos 800 metros de profundidad. Nótese la presencia de erizos de mar en su proximidad. Fotografía obtenida desde un vehículo subacuático por control remoto, o ROV (por sus siglas en inglés). [Miquel Canals, Grupo de Investigación Consolidado de Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona]

La cultura de lo desechable ha alcanzado prácticamente el último rincón del planeta. Entre todos generamos cantidades ingentes de basura, continuamente, sin descanso. El océano, que como es bien sabido recubre dos terceras partes de la superficie terrestre, se ha convertido en el gran vertedero de una humanidad que se dirige imparablemente hacia los 10.000 millones de personas en 2050, después de haber rebasado los 7000 millones en octubre de 2011, según las Naciones Unidas. Basuras de distinta naturaleza han sido halladas en los lugares más remotos, profundos e inaccesibles de nuestro océano.

La «basurización» de la Tierra, y del océano en particular, es tal que ha sido reconocida como un problema mayor por los principales líderes y foros mundiales. Así, uno de los epígrafes de la reciente encíclica Laudato si' del Papa Francisco lleva el significativo título de «Contaminación, basura y cultura del descarte». También el poderoso grupo de países G-7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) en su declaración final de la cumbre de junio de 2015 en Alemania reconoció la basura marina como un reto global, y se comprometió a combatirlo actuando sobre sus fuentes y lugares de acumulación, así como a través de la educación, la investigación y la divulgación. En su última cumbre, celebrada en mayo de 2016 en Japón, el G-7 se ha reafirmado en su compromiso acerca de las basuras marinas, en el marco más amplio del uso eficiente de los recursos y de la llamada estrategia 3R (Reducción, Reutilización, Reciclaje).

La era del plástico
Los residuos marinos presentan todo el espectro de tamaños, formas, colores, composiciones, densidades, comportamientos hidrodinámicos e impactos asociados (incluidos los de naturaleza tóxica) de las basuras en general. En su mayor parte, llegan al mar desde el continente, principalmente a través de los ríos y sistemas de descarga de aguas residuales y pluviales. La entrada directa de basuras a lo largo de los segmentos de costa antropizados es también relevante, con puntas estacionales en playas, áreas urbanas y complejos turísticos. En el caso de los componentes más ligeros, el viento también puede ser un agente de transporte significativo. El vertido directo desde todo tipo de embarcaciones, sea por descuido o intencionado, constituye otra fuente de residuos marinos. Varios estudios han investigado la relación del tráfico marítimo con la densidad de basuras en el agua y en el lecho marino. Las flotas pesqueras y, en menor medida, las embarcaciones que practican la pesca deportiva, merecen mención aparte como fuente de un tipo específico de basura marina: los restos de artes de pesca perdidas, abandonadas o, simplemente, desechadas.

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