Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Los orígenes de Investigación y Ciencia

Portada del primer número de Investigación y Ciencia.

Resulta sorprendente comprobar cuán profundamente han cambiado tantas cosas en solo cuarenta años. Los primeros números de Investigación y Ciencia se compusieron en bloques de plomo mediante linotipias y se imprimieron por pliegos en máquinas que hoy son piezas de museo. Se diría que la principal diferencia la constituye el rango ocupado por la informática en ambas épocas. El hoy día omnipresente ordenador personal era entonces completamente desconocido; faltaba todavía un lustro para que hiciera su aparición. Los ordenadores eran raros instrumentos empresariales o fabriles. Pronto la composición del texto pasó a realizarse mediante ellos, gracias a la fotocomposición, no sin problemas. También la gestión de las suscripciones y los procesos administrativos y contables se realizaban entonces con la ayuda de máquinas no electrónicas, lo que hoy se conoce como «manualmente».

Tal era el estado general de las artes gráficas y administrativas, y nada de esto impedía la publicación de millones de ejemplares de libros y revistas por todo el mundo. Tampoco el hecho de que solo uno o dos pliegos de la revista entera se imprimiesen a todo color impedía que se plasmase fielmente el peculiar estilo expositivo que caracterizaba desde hacía varios decenios a Scientific American, consistente en el decurso paralelo del texto y las ilustraciones de cada artículo, en armonía y complemento cuidadosamente preparados. Luego vendría la exuberancia del color en todas las páginas y el predominio de las tomas fotográficas sobre los esquemas, no siempre con indiscutible ganancia de eficacia pedagógica o cantidad de información ­transmitida.

En realidad hubo muy pocos obstáculos a la realización del proyecto una vez formulado. Los dos socios implicados, Scientific American y Editorial Labor, lo asumieron con convicción y lograron rápidamente un acuerdo que habría de perdurar inalterado durante muchos años. La verdad es que Investigación y Ciencia hubiera podido nacer un año antes de lo que lo hizo, pues todo estaba preparado para ello, si no hubiese sido por un inconveniente: la legislación de la época prohibía la existencia de socios extranjeros en las empresas editoriales españolas, mientras que ambas partes consideraban rasgo esencial del proyecto que Scientific American interviniese como socio activo de la empresa editora y no solo como licenciante. Los rápidos cambios institucionales y normativos que se produjeron en España por entonces pronto eliminaron tal dificultad.

No fue tan fácil resolver el único problema decisivo para determinar el buen fin de la empresa: ¿cómo respondería el público español a la nueva publicación? La casi total falta de publicaciones similares en el pasado editorial reciente hacía difícil formarse una idea del número de ejemplares que cabía esperar vender y de los que había que manufacturar. Para tratar de resolver ese punto se preparó en las etapas iniciales del proyecto una encuesta que se aplicó inicialmente en fase de prueba entre los alumnos universitarios. Los primeros resultados fueron muy poco estimulantes. Aunque se ponía de manifiesto una gran receptividad ante una nueva publicación periódica, los asuntos técnicos y científicos no suscitaban ningún especial entusiasmo entre la juventud de una época tan preocupada por los temas políticos y sociales como aquella. De haberlo continuado y haber tomado los resultados de tal sondeo en serio, es posible que Investigación y Ciencia no hubiese llegado a nacer. Se tomó la decisión contraria, suprimiéndolo.

La forma en que posteriormente se desarrollaron las cosas confirmó lo acertado de esa decisión. Desde el primer número, la revista contó con una recepción inusualmente favorable entre el público español e hispanoamericano, comenzando así la ininterrumpida trayectoria que ha caracterizado a la publicación de puesta a disposición de los hispanohablantes de lo mejor del pensamiento contemporáneo universal, y muy en concreto del generado en nuestro propio idioma. ¡Hagamos votos por que esta trayectoria se prolongue todavía durante muchos años más!

Artículo incluido en

Una celebración en familia

    • VV. AA.

Los fundadores de la revista, el equipo actual, colaboradores y lectores comparten recuerdos, experiencias y deseos en un encuentro festivo.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.