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1 de Diciembre de 2017
Zoología

Arañas de trampilla de las islas Baleares

¿Cómo lograron colonizar el archipiélago más aislado del Mediterráneo?

Nemesia sp. en posición defensiva. Se observan los quelíceros (piezas bucales) ortognatos (que no se cruzan entre sí), un rasgo distintivo del grupo al que pertenece. [ELISA MORA]

Las arañas de la familia de los nemésidos se caracterizan por ser robustas, pilosas, de mediano tamaño y de coloraciones pardas. Nemesia es el género más diverso y de distribución más amplia en el Mediterráneo (67 especies y muchas otras por describir). Con él se halla emparentado Iberesia, de distribución más restringida, que habita en la península ibérica y las islas Baleares. Ambos géneros reciben la denominación común de arañas de trampilla, en referencia a la «tapa», de formas diversas y a menudo camuflada, con la que protegen los nidos tubulares que ellas mismas excavan en el suelo y desde donde sorprenden a sus presas. Debido a su largo ciclo de vida y su limitada capacidad de dispersión, constituyen un sujeto de estudio ideal para las investigaciones biogeográficas.

En las Baleares se conocen seis especies endémicas de nemésidos. Pero ¿cómo llegaron a las islas? ¿Dónde viven sus parientes más cercanos? Para contestar a estas preguntas, nuestro grupo de investigación realizó un estudio donde se combinaron datos de campo con análisis de parentesco mediante técnicas moleculares. Se establecieron las relaciones evolutivas entre la fauna insular y peninsular, y se determinaron mediante reloj molecular las edades de divergencia de las diferentes especies, que fueron comparadas posteriormente con la historia geológica de la región.

Nuestros resultados sitúan al ancestro de la mayoría de las especies actuales de las Baleares en la masa de tierra continua que antiguamente formaron la región Bética y las Baleares. Las especies insulares de hoy son descendientes de aquellas que quedaron aisladas al escindirse las islas de dicho territorio, durante la transgresión marina Tortoniense, acaecida hace entre 11,6 y 7,2 millones de años. Más tarde, durante la crisis salina del Messiniense, datada hace entre 5,9 y 5,3 millones de años, los movimientos tectónicos provocaron la desconexión del Mediterráneo y el Atlántico y la consiguiente desecación del primero. Este fenómeno restableció la conexión terrestre entre la región Bética y las islas, y permitió que el ancestro de la única especie de Iberesia balear colonizase las islas. Posteriormente, durante las glaciaciones, las oscilaciones del nivel del mar crearon nuevas conexiones terrestres entre Menorca y Mallorca, momento en que algunas especies aprovecharon para cruzar de una a otra isla.

El estudio del género Nemesia y sus parientes forma parte de una línea de investigación sobre el papel de los procesos geológicos como mecanismo de diversificación, y confirma la importancia de estos en la configuración de la biodiversidad actual de la región mediterránea.

[El artículo completo (PDF) incluye un reportaje fotográfico de 2 páginas con imágenes de arañas de trampilla.]

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