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1 de Diciembre de 2017
Biomecánica

El contoneo del lagarto

Los gecos leopardo adaptan su locomoción a la pérdida de la cola.

EVAN KAFKA, GETTY IMAGES

En algún rincón de las tierras altas de Afganistán, un zorro hambriento fija su mirada en un apetitoso geco leopardo. Pero a este le queda una última baza: su cola desprendible. El apéndice caído se agita y se retuerce distrayendo al raposo; un tiempo precioso que el geco aprovecha para huir y buscar refugio.

El geco leopardo es una de las pocas especies de lagarto dotada de la facultad de autoamputación, o autotomía. La estratagema surte efecto, pero la cola supone casi una cuarta parte de su peso. ¿Cómo se adaptan a tamaña pérdida con tal rapidez?

Cuando el geco pierde la cola adopta una postura más «despatarrada» y camina con las extremidades más separadas del cuerpo, explica Kevin Jagnandan, biólogo de la Universidad Chapman. La mayoría de los especialistas supusieron en un principio que esta pose obedecía al cambio súbito del centro de gravedad. Pero cuando Jagnandan sometió a observación a gecos leopardo indemnes en su laboratorio, reparó en que contonean la cola cuando caminan, lo cual indica que esos movimientos podrían ser claves para su locomoción.

Para poner a prueba esa hipótesis, Jagnandan y su equipo examinaron las posturas de diez gecos en distintas condiciones de deambulación: con la cola intacta, con un pequeño trozo de caña de pescar adherido a la cola (de peso ínfimo) que entorpecía su movimiento y, por último, con la cola completamente autoamputada. Esas comparaciones permitieron distinguir los efectos derivados de la pérdida de peso de los causados por dejar de agitar la cola durante la locomoción.

Los gecos con la cola inmovilizada adoptaron posturas parecidas a los desprovistos de ella, según dieron a conocer el pasado septiembre en Scientific Reports. Este resultado apunta a que el caminar patiabierto que adoptan tras la pérdida no pretende compensar el peso perdido, sino más bien la carencia del vaivén de la cola. Jagnandan
cree que el movimiento de esta ayuda a mantener el equilibrio y la estabilidad cuando el geco camina. Sospecha que la cola de los mamíferos arborícolas, como la de numerosos felinos y primates, cumple idéntico propósito.

Al biólogo Bill Ryerson, del Colegio Universitario San Anselmo, en New Hampshire, y ajeno al estudio, le han sorprendido los resultados: «Dábamos por hecho que era un asunto resuelto, que estaba claro como el agua que el peso era el factor principal». El nuevo estudio pone en entredicho de modo elegante esa idea, opina Ryerson.

Jagnandan espera que el conocimiento de cómo reaccionan estos reptiles a la pérdida de miembros anatómicos ayude en última instancia a diseñar robots capaces de desplazar con mayor eficiencia cargas pesadas, o incluso extremidades enteras.

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