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  • Investigación y Ciencia
  • Diciembre 2017Nº 495
Panorama

Microbiología

Factores que alteran el microbioma humano

El estilo de vida influye en la composición y función de los microorganismos que habitan en nuestro cuerpo.

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Cada una de las partes de nuestro cuerpo (las manos, los pies, los codos, la boca, las cavidades vaginal y urinaria, el aparato respiratorio, los intestinos...) cuenta con un ecosistema propio habitado por microorganismos (sobre todo bacterias) de diversas especies. Es lo que se conoce como microbiota o microbioma (ambos términos se emplean a modo de sinónimos, aunque el segundo hace referencia a la totalidad de los genes microbianos del ecosistema).

Hace pocos años creíamos que el genoma humano era nuestro elemento más importante, lo que definía las células, los órganos y los procesos químicos que nos mantienen con vida. Sin embargo, hemos descubierto que nuestros microorganismos poseen muchos de los genes que necesitamos. Las investigaciones indican que al menos 8 millones de genes microbianos coexisten con los 23.000 genes humanos. Codificar proteínas que trabajan para nosotros, expulsar invasores o controlar la respuesta inmunitaria y el metabolismo (digerir alimentos y producir vitaminas) son tan solo algunas de las labores desempeñadas por nuestros genes microbianos.

Los microorganismos, junto con sus genes, han evolucionado con nosotros. Si bien nuestro origen evolutivo es incierto, los estudios actuales indican la existencia de un ancestro microbiano universal, compartido por todos los dominios de la vida que conocemos. Hoy nuestras células conviven con un universo microscópico de descendientes del mismo antepasado común. Esta coexistencia pacífica es el resultado de complejos mecanismos moleculares de adaptación mutua.

En nuestro grupo de investigación nos hemos interesado por los factores que pueden alterar nuestra relación con los microorganismos. En concreto, nos hemos fijado en las situaciones que hacen variar la composición y función de nuestro microbioma en distintas partes del organismo.

 

Convivencia ancestral

La transferencia de microbios entre madres e hijos a través del canal del parto es la forma que tiene la naturaleza de asegurarse de que se hereden de una generación a otra. Después del nacimiento, el número de bacterias empieza a aumentar y, a los tres años de edad, las comunidades microbianas alcanzan su madurez y diversidad máximas.

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