Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Diciembre de 2017
Política científica

Las repercusiones del Brexit

La salida del Reino Unido de Europa está desestabilizando la ciencia en el país y en todo el continente.

JÖRN KASPUHL

La sociedad británica ha premiado siempre la mente científica y ha engendrado genios como el ingeniero Isambard Kingdom Brunel, la bióloga del desarrollo Anne McLaren y el inventor de la Red (World Wide Web), Tim Berners-Lee. Pero en junio de 2016, la reputación del Reino Unido como nación que mira hacia el futuro sufrió un golpe devastador, cuando el 52 por ciento de los votantes decidió que quería abandonar la Unión Europea. El 29 del pasado marzo, el Gobierno inició oficialmente el proceso de salida, el Brexit. Un complejo de 143negociadores europeos y británicos deben llevar a cabo unas mil modificaciones en las leyes actuales y decidir qué hacer con los 3 millones de europeos que viven en el Reino Unido y los 1,2 millones de británicos que residen en la Unión Europea. David Davis, el ministro del Brexit, ha calificado la labor de «tan complicada como los alunizajes».

Los votantes a favor del Brexit encuadraban su elección como un paso hacia la soberanía. Pero para los científicos atrapados en la contienda, el referéndum disparó la actual pesadilla de pérdida de talentos, incertidumbre financiera y conmoción política y personal. «No existe ningún plan definido», afirma Mike Galsworthy, investigador de anestésicos y cofundador de Científicos para la UE, grupo de presión con sede en Londres creado en el período previo a la votación. «El país se ha vuelto básicamente menos estable, lo que dificulta que los científicos puedan desarrollar su carrera profesional o realizar planes a largo plazo.» Según un estudio que está llevando a cabo el grupo, más de una quinta parte de la comunidad científica considera la idea de abandonar el país o conoce a alguien que se lo está planteando. Las consecuencias de una diáspora científica desde el Reino Unido podrían deteriorar toda la investigación europea.

El Brexit pone de manifiesto que la ciencia moderna es un sistema cada vez más interconectado en el que reverberan los impactos políticos y sociales. La inestabilidad de un país tiene repercusiones en todos sus colaboradores y en los científicos que allí residen, independientemente de si son ciudadanos o extranjeros. La labor científica depende de la colaboración y, en cambio, el debate central del Brexit está limitando la libertad de movimiento. Mientras que los políticos favorecen las perspectivas de la derecha en materia de inmigración, al sugerir que abrir las fronteras debilita la economía del Reino Unido, numerosos científicos declaran que sus compañeros europeos desconfían de trabajar en el país o colaborar con él. Anne Glover, bióloga de la Universidad de Aberdeen y exasesora científica principal del presidente de la Comisión Europea, afirma que la llegada de estudiantes de la Unión Europea se ha reducido notablemente en Aberdeen y que parte de la plantilla europea ya se ha marchado. Cesare Terracciano, cardiólogo italiano del Colegio Imperial de Londres, afirma que se han suspendido los diálogos sobre las colaboraciones entre su institución y los laboratorios europeos. Directores británicos de proyectos europeos, como Gerry Gilmore, de la Red de Coordinación de Astronomía Óptica e Infrarroja (OPTICON) de la Comisión Europea, podrían perder sus cargos conforme las instituciones se vayan transfiriendo a la Europa continental.

Artículos relacionados

Otros artículos del informe especial Estado de la ciencia global 2017

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.