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1 de Diciembre de 2017
Espacio

¿Una tormenta solar apocalíptica?

Un estudio analiza el daño económico que podría causar una erupción solar con capacidad para alterar el campo magnético terrestre.

Las fulguraciones solares, como la que creó esta erupción magnética filamentosa en 2012, pueden señalar la existencia de una tormenta capaz de dañar las redes eléctricas y los satélites de comunicaciones en todo el planeta. [NASA/CME/SDO]

La humanidad ya ha comenzado a afrontar peligros de escala planetaria, como el calentamiento global. Hasta ahora, sin embargo, muy pocos han prestado atención a las consecuencias que podría acarrear una tormenta solar catastrófica; es decir, una erupción de masa y energía del Sol con intensidad suficiente para alterar el campo magnético terrestre. En un artículo aparecido hace poco en el repositorio de prepublicaciones arXiv, dos astrofísicos de Harvard han intentado estimar el daño económico de un evento semejante. Los autores concluyen que el riesgo aumentará con el tiempo y estiman que, de aquí a 150 años, las pérdidas podrían igualar el actual producto interior bruto de EE.UU. (unos 20 billones de dólares).

Ya existen precedentes de este tipo de tormentas. En 1859, el conocido como «episodio de Carrington» comenzó con una brillante fulguración solar y una eyección de partículas de alta energía, las cuales provocaron la mayor tormenta magnética terrestre de la que se tenga constancia. El suceso causó vivas auroras boreales e incluso hubo telegrafistas que sufrieron descargas eléctricas. No obstante, una tormenta como la de Carrington resultaría hoy mucho más dañina, ya que nuestra sociedad depende fuertemente de la red eléctrica, los satélites de comunicaciones y el GPS. [Véase «Supertormenta solar», por Sten F. Odenwald y James L. Green; Investigación y Ciencia, octubre de 2008.]

Para cuantificar la amenaza, Abraham Loeb y Manasvi Lingam, del Centro Smithsoniano de Astrofísica de Harvard, han elaborado un modelo matemático que parte del supuesto de que la vulnerabilidad social a las erupciones solares crecerá al mismo paso que los avances técnicos. Según dicho modelo, durante los próximos 50 años el perjuicio económico potencial dependerá sobre todo de la probabilidad, creciente en el tiempo, de que se produzca una tormenta solar catastrófica. Después, aumentará exponencialmente con el progreso tecnológico hasta que este se estabilice.

Algunos expertos han puesto en duda tales predicciones. «Calcular el impacto económico es complicado hoy, no digamos ya para dentro de un siglo», señala Edward Oughton, del Centro de Estudios sobre el Riesgo de la Universidad de Cambridge. En todo caso, el investigador considera que la incertidumbre no debería disuadirnos de tomar ciertas medidas preventivas, como fabricar redes eléctricas más resistentes o mejorar los sistemas de alarma temprana.

Loeb y Lingam conciben una estrategia mucho más atrevida: un escudo magnético entre la Tierra y el Sol, cuyo coste estiman en unos 100.000 millones de dólares. Daniel Baker, director del Laboratorio para la Física de la Atmósfera y el Espacio de la Universidad de Colorado en Boulder, considera sin embargo que la idea parece «bastante absurda», ya que las partículas solares llegan a la Tierra desde todas las direcciones.

Stacey Worman, analista de la consultora Abt Associates, conviene en que un mejor conocimiento de la «meteorología espacial» nos ayudaría a prepararnos para una tormenta solar peligrosa. «Es una cuestión difícil pero importante a la que tendríamos que prestar más atención.»

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