Dispersión de las abejas africanizadas

Las abejas melíferas africanizadas se extienden desde Argentina hasta los Estados Unidos. Para conjurar sus estragos, se hace imperiosa una política de control e hibridación con otras especies menos agresivas.

En octubre de 1990, las abejas melíferas africanizadas cruzaron la frontera mexicana y penetraron en territorio estadounidense. Venían precedidas por relatos sensacionalistas que hablaban de abejas asesinas de personas y animales. Menos de 35 años después de que miembros de una subespecie de abeja melífera que vive en Africa (Apis mellifera scutellata) fueran soltados en las afueras de São Paulo, sus descendientes (las abejas africanizadas) habían migrado hacia el norte, hasta alcanzar el sur de Texas. En la actualidad, ocupan un área de distribución de unos 20 millones de kilómetros cuadrados, que abarca gran parte de Sudamérica y Centroamérica casi entera. Su dispersión continúa. El año pasado arribaron a Arizona, y es de esperar que sigan colonizando los Estados Unidos meridionales antes de que los límites climáticos las frenen, probablemente hacia el año 2000.

Su llegada plantea muchas preguntas. ¿De qué modo influirán en la salud pública y en la apicultura? Para empezar, ¿por qué se llevaron abejas africanas a América? ¿Qué permitió que su progenie tuviera un éxito tan extraordinario? Y, lo que es más importante, ¿puede hacerse algo para amortiguar el impacto de la colonización por abejas africanizadas? Lo mismo que otros investigadores, hemos dedicado nosotros parte notable de nuestra tarea a la última cuestión. Este trabajo, en particular la investigación sobre la constitución genética de los insectos que se dirigen a los Estados Unidos, ofrece la esperanza de que el empeño puesto en controlar el apareamiento en los apiarios entre las abejas melíferas africanizadas y las abejas melíferas comunes resulte eficaz.

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