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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Agosto 1977Nº 11

Cosmología

Los glóbulos de Bok

Son nubes esféricas de polvo y gas interestelares que destacan sobre un fondo de estrellas o de gas luminoso. Los datos sugieren que están colapsando, y quizá sean estrellas en formación.

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La expresión "espacio interestelar" evoca un inmenso vacío. Efec­ti­vamente, las estrellas de nuestra galaxia están separadas por distancias que son casi imposibles de comprender a nivel de la experiencia cotidiana. En las proximidades del Sol, por ejemplo, la distancia media entre estrellas contiguas es de unos tres años luz, o sea unos 28 billones de kilómetros. Además, el espacio entre las estrellas es un vacío que supera a todo lo que se ha logrado en la Tierra. Se trata, sin embargo, de un tipo granulado de vacío. Esparcidas entre las estrellas de nuestra galaxia hay nubes enormes, en su mayor parte no luminosas, de gas tenue, polvoriento. Aunque constituyan menos del diez por ciento de la masa total de la galaxia, son una componente dinámica e importante de ella, en no pe­queña medida porque son la materia prima a partir de la cual se forman nuevas estrellas. El estudio de la in­teracción de procesos físicos observada en las nubes interestelares es la vía para comprender mejor la sucesión de acontecimientos que acaba originan­do las estrellas y, en un senti­do más amplio, para esclarecer los me­canismos físicos básicos que rigen el comportamiento, composición y evolución del medio interestelar.

La presente exposición se centrará en un tipo de nubes interestelares conocidas por glóbulos de Bok. Son objetos que pueden definirse como nubes interestelares de polvo, compactas, bastante opacas, aisladas y de forma regular. Reciben su nombre de Bart J. Bok, el astrónomo estadounidense de origen holandés que, hace medio siglo, llamó la atención sobre el hecho de que eran una clase definida de nubes interestelares y propuso su posible condición de precursores de estrellas. Aunque los datos empíricos tienden a confirmar lo correcto de la original y, en cierta medida, atrevida conjetura de Bok, posteriormente se ha visto con claridad que los lugares más conspicuos de formación de estrellas no son los glóbulos, sino las masivas nubes moleculares asociadas a las nubes brillantes de gas ionizado difuso conocidas como regiones Hii. El interés astro­nómico por los glóbulos de Bok como emplazamientos de orígenes estelares ha decrecido algo, en consecuencia; ha aumentado, en cambio, su papel como importante fuente de información sobre los estados más condensados del medio interestelar.

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