Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Noviembre de 1993
Alergia

La alergia y el sistema inmunitario

En los individuos alérgicos, algunos elementos del sistema inmunitario actúan erróneamente contra sustancias inocuas y llegan incluso a producir síntomas mortales.

La respuesta alérgica —la intensa reacción de ciertos componentes del sistema inmunitario contra una sustancia extraña que por lo general es inofensiva— causa en los países industrializados una parte considerable de los gastos sanitarios y pérdidas por enfermedad. Se cree que un 20 por ciento o más de la población estadounidense es alérgica a algo. De esa fracción, un grupo notable padece rinitis alérgica (incluida la fiebre del heno) o asma, caracterizadas por estornudos o sensación de falta de aire tras la inhalación de determinados pólenes u otras sustancias químicas que de suyo son benignas. Muchos niños y algunos adultos son alérgicos a ciertos alimentos. Hay personas que enferman por haber recibido determinados medicamentos, penicilina, por ejemplo. Otras padecen penosas reacciones locales y sistémicas a las picaduras de abeja. En ocasiones, los ataques de alergia son mortales. Por no hablar del gasto económico, que, en Occidente y referido sólo al asma, se cifra en billones de pesetas.

Para aliviar las cargas financieras, fisiológicas y psicológicas que imponen estos devaneos del sistema inmunitario, muchos hemos buscado durante largo tiempo la manera de ampliar las opciones terapéuticas existentes. En ese empeño, nos hemos aprestado a dilucidar cada paso del proceso por el cual la exposición a un desencadenante de alergia, o alérgeno, promueve la aparición de estos síntomas. Se sabe ya que algunas de las interacciones celulares y moleculares que constituyen la respuesta alérgica suelen coincidir en personas distintas, aunque diverjan los alérgenos causantes y los síntomas manifestados. Queda mucho por avanzar en el conocimiento de dichas interacciones, pero los descubrimientos que últimamente vienen produciéndose van alumbrando nuevas ideas, muy prometedoras, para la prevención y el control de los trastornos alérgicos.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.