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Control adaptativo de crucero. El progreso se acelera

Desde hace decenios existe el control de crucero, vale decir, el sistema que mantiene constante la velocidad de un vehículo. Pero su actualización podría disparar una sucesión de avances que desembocaran en el coche autónomo.
En los controles de crucero comunes, el conductor fija la velocidad que desea. Entonces, el controlador del motor abre el gas para acelerar el coche y lo cierra para aminorar la velocidad aprovechando la resistencia del motor. Unos pocos sistemas mejorados aplican suavemente los frenos si la resistencia del motor no basta; por ejemplo, cuando el vehículo desciende por una bajada a tumba abierta.
Pero ni uno ni otro sistema saben si el coche se está acercando a otro más lento que vaya delante, lo que obligaría al conductor a pisar el freno. El control de crucero adaptable, que se ofrece ya en algunos modelos, emplea radar o lidar (de light detection and ranging, "detección y localización por luz") para rastrear la presencia de vehículos precedentes. El conductor fija una velocidad de marcha y un "intervalo de tiempo", de uno a tres segundos, entre su vehículo y el precedente.

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