THOMAS FUCHS

El pasado 9 de enero, el asteroide Apofis, de unos 300 metros de diámetro, se aproximó a la Tierra. Aunque pasó a una distancia tranquilizadora (mucho más allá de la órbita de la Luna), el objeto no se había acercado tanto a nuestro planeta desde 2004, año en que fue descubierto. Poco después de su hallazgo, los astrónomos temieron durante un tiempo que Apofis impactase contra la Tierra en un futuro, pero las últimas observaciones han atenuado estas preocupaciones. Con todo, Apofis se acercará mucho más en 2029, cuando pasará a unos 35.000 kilómetros de la Tierra (unas cinco veces el radio de nuestro planeta). Y, al menos por el momento, sigue existiendo una minúscula probabilidad de colisión para 2036.

El caso de Apofis se asemeja al de otros asteroides potencialmente peligrosos. En un principio, la incertidumbre inicial en el cálculo de su órbita revela una probabilidad de que el objeto golpee algún día nuestro planeta, pero observaciones posteriores rebajan ese riesgo hasta niveles insignificantes.

Así sucedió con el asteroide 2011 AG5, al que inicialmente se asoció una pequeña probabilidad de impacto para el año 2040. Descubierta hace dos años, esta roca de 140 metros de diámetro es una de las que hasta la fecha han obtenido una puntuación superior a 0 en la escala de Turín. Esta cuantifica el riesgo de que un cometa o un asteroide impacte contra la Tierra con una valoración comprendida entre 0 y 10. La de Apofis es 0.

En 2011, el asteroide 2011 AG5 recibió una puntuación igual a 1, lo que se traduce en una colisión «extremadamente poco probable, sin razón para la atención o alarma del público». Este resultado lo equiparó con el asteroide más amenazador detectado hasta el momento, 2007 VK184, al que se le asigna una probabilidad de impacto de 1 entre 1820 para el año 2048.

Sin embargo, nuevos datos publicados el pasado diciembre disiparon la amenaza del 2011 AG5. En octubre, David Tholen, astrónomo de la Universidad de Hawái, y otros investigadores determinaron su órbita con una precisión suficiente como para limitar los posibles itinerarios que el objeto seguirá en el futuro. Sus resultados implican que, en 2040, 2011 AG5 pasará junto a la Tierra a la tranquilizadora distancia de unos 900.000 kilómetros (la separación media entre la Tierra y la Luna asciende a unos 380.000 kilómetros). «En conclusión, no existe riesgo de impacto para el año 2040», señala Tholen.

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